(el inicio de todo) parte 1

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(¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Con qué propósito habré sido creado?)

Pensaba mientras miraba sus propias manos. Llevaba puestos esos guantes sin dedos que tanto odiaba. Según sus «padres», servían para que manejara mejor sus poderes, pero le resultaban sumamente incómodos: tenían picos de un metal conductor ligeramente más largos que sus dedos, simulando una especie de exoesqueleto.

De repente, la voz firme de un guardia rompió el silencio.

-¡Atención, no se distraigan! Aunque esta misión sea solo de mantenimiento y aseguramiento del sitio, no pueden bajar la guardia.

(Ver la ansiedad de mis compañeros es estresante. Una misión así no es tan complicada; somos fuertes, nada nos podrá detener. Aunque... no los conozco, solo he escuchado sobre sus poderes. En fin...)

Velzor por fin prestó atención a su entorno. Se encontraba en la parte trasera de un vehículo similar a una camioneta policial. A su izquierda viajaba otro sujeto de pruebas como él, pero de complexión mucho más robusta y piel ligeramente bronceada. Al frente se encontraban otros dos que no llamaron su atención, a excepción de que uno de ellos era una mujer. Le resultó extraño, pues nunca había visto a un experimento femenino.

Poco a poco volvió a hundirse en sus pensamientos, entrando en piloto automático mientras el vehículo avanzaba.

-Velzor, muévete, hay que trabajar. ¿Velzor?

El sujeto de pruebas de gran tamaño le dio una suave cachetada que lo trajo de vuelta a la realidad.

-Ah, perdona... ¿Cómo te llamas? -preguntó Velzor un poco nervioso; nunca se le dio bien la interacción social.

-Lllámame 27, con eso estoy más que bien.
-27 le ofreció una ligera sonrisa antes de bajar de la camioneta-. Vamos, hagamos esto rápido para que no nos regañen.

Velzor descendió del vehículo y caminó detrás de él, mientras 27 seguía de cerca a uno de los guardias. Tras unos minutos de caminata en absoluto silencio, llegaron a una sala enorme.

Al fondo destacaba una estructura similar a un portal: dos marcos que no se tocaban, pero se apuntaban directamente el uno al otro. Por todo el lugar se extendían extrañas masas dispersas... o mejor dicho, «infecciones», como preferían llamarlas los guardias.

Memories Of Velzor Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang