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Rocío Martínez- Ro
Rocío Martínez, aunque para todos los que la conocen es simplemente Ro, siempre sintió que su vida estaba dividida entre dos lugares: Argentina e Inglaterra. Dos países, dos formas de vivir y una misma pasión que la acompañó desde chica: el fútbol.
Ser la hermana del Dibu Martínez hizo que desde muy joven estuviera cerca de un mundo que para muchos parecía imposible: estadios, viajes, concentraciones, partidos y todo lo que rodea al fútbol profesional. Sin embargo, Ro nunca quiso que su apellido fuera lo único que la definiera. Ella tenía sus propios sueños y, poco a poco, empezó a construir su propio camino.
Su gran pasión es el periodismo deportivo. Actualmente estudia la carrera con la ilusión de algún día poder trabajar cubriendo fútbol, viajar por distintos países, entrevistar jugadores y contar desde su propia mirada todo aquello que sucede dentro y fuera de una cancha.
Pero si hay una camiseta que ocupa un lugar especial en su corazón es la de San Lorenzo de Almagro. Ro es hincha y socia del club, y vive cada partido con una pasión enorme. No importa en qué parte del mundo se encuentre: siempre busca la manera de seguir al Ciclón, porque para ella ser hincha no entiende de distancias.
Y justamente la distancia es algo a lo que está acostumbrada.
Su vida se convirtió en un constante ir y venir entre Inglaterra y Argentina. Un día puede estar caminando por las calles de Inglaterra y, pocos días después, encontrarse en Buenos Aires tomando mate, visitando a su familia o yendo a la cancha a ver a San Lorenzo. Las valijas, los aeropuertos y los vuelos terminaron convirtiéndose en una parte más de su rutina.
Entre los estudios, el fútbol, su familia y los viajes, Ro intenta encontrar un equilibrio mientras persigue su propio sueño. Porque detrás de la hermana de un arquero campeón del mundo hay una chica que quiere ser reconocida por quién es ella: Rocío Martínez, una futura periodista deportiva, argentina, viajera y fanática del fútbol.
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Enzo Fernández
Enzo Fernández siempre tuvo claro que quería llegar lejos.
Desde sus primeros años jugando al fútbol en Argentina, su talento empezó a llamar la atención. Pasó por River Plate, dio el salto al fútbol europeo y, después de una etapa en Benfica, terminó llegando al Chelsea, donde se convirtió en una de las figuras importantes del equipo.
Pero su historia no se quedó solamente en los clubes.
Con la camiseta de la Selección Argentina compartió vestuario con algunos de los jugadores más importantes del país, entre ellos Emiliano "Dibu" Martínez. Ambos coincidieron en la Scaloneta y, con el tiempo, también terminaron compartiendo el día a día del fútbol europeo.
Y ahí es donde empieza una historia que Enzo jamás imaginó.
Porque había una persona que, según el código no escrito del vestuario, tenía una especie de "prohibición": Rocío Martínez.
Ro era la hermana del Dibu.
Y Dibu podía ser compañero, amigo y hasta uno de los tipos más queridos del plantel, pero cuando se trataba de su hermana menor, las reglas cambiaban.
-Con Ro, ni se les ocurra -había dejado claro más de una vez.
Los compañeros conocían perfectamente esa regla. Algunos incluso se reían cada vez que aparecía Ro por algún lugar, porque sabían que acercarse demasiado podía significar tener al Dibu encima.
Enzo, en cambio, nunca fue demasiado bueno siguiendo reglas que no entendía.
La primera vez que realmente prestó atención a Ro fue casi por casualidad. Ella estaba en Inglaterra, entre sus estudios de Periodismo Deportivo, sus viajes constantes a Argentina y su vida alrededor del fútbol. No necesitaba presentaciones ni llamar la atención. Simplemente estaba ahí.
Y Enzo empezó a notar cosas.
La forma en que hablaba de fútbol. La pasión con la que defendía a San Lorenzo. La manera en que podía pasar de hablar de un partido de Chelsea a discutir sobre el último partido del Ciclón. Y, sobre todo, que no lo trataba como "Enzo Fernández, campeón del mundo y jugador del Chelsea".
Para ella era simplemente Enzo.
Quizás por eso, cuando el resto prefería mantenerse lejos por la famosa advertencia del Dibu, él decidió hacer exactamente lo contrario.
Porque entre ellos había algo que todavía ninguno se animaba a definir.
Y mientras el Dibu intentaba proteger a su hermana de cualquier compañero que pudiera acercarse demasiado, Enzo empezaba a descubrir que quizás aquella regla había llegado demasiado tarde.
Porque esta vez, al mediocampista del Chelsea, la prohibición no le importaba demasiado.