1 - Orquídea Dragón

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Draco Malfoy muere poco después del final de la guerra con apenas dieciocho años recién cumplidos.

No hubo una gran batalla. No hubo una última maldición espectacular ni una muerte digna de una historia que las futuras generaciones pudieran contar.

Después de los juicios, cuando muchos pensaban que lo peor había terminado, algunos antiguos enemigos entraron en la mansión Malfoy. Draco apenas tuvo tiempo de comprender lo que ocurría.

Y entonces todo terminó.

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Cuando volvió a abrir los ojos, no vio el techo ornamentado de la mansión Malfoy, vio madera, escuchó voces y sintió algo extraño.

No podía moverse.

Intentó levantar una mano y solamente consiguió agitar unos dedos pequeños.

—¿Ya despertó? — dijo la voz de una mujer.

Draco intentó responder, no salió ninguna palabra, solo un sonido infantil y se quedó completamente paralizado.

"¿Qué...?"

Intentó incorporarse, nada, sus brazos eran demasiado pequeños, sus piernas tampoco respondían como deberían.

Entonces apareció frente a él un hombre enorme de cabello rubio y expresión tranquila. Tenía algo familiar en el rostro, aunque Draco no podía explicar qué.

El hombre sonrió.

—Buenos días, Ryūran.

Draco abrió los ojos de par en par.

"¿Quién demonios es Ryūran?"

La mujer tomó al bebé en brazos.

—Nuestro pequeño Ryūran. Es un nombre precioso.

El hombre se acercó y acarició suavemente su cabeza.

—Es el primer hijo de los Yamanaka, su nombre tenía que ser especial, "Orquídea Dragón" elegante, fuerte y único.

Draco dejó de pensar durante unos segundos, sí el nombre definitivamente era bonito y muy acorde con él, pero... Yamanaka.

No conocía ese apellido, no era Malfoy, no era Black, no era Párkinson, Zabini, Nott o Potter, no era ningún apellido que recordara y entonces llegó la peor parte.

Los recuerdos comenzaron a regresar, Hogwarts, su padre, su madre, la guerra, los mortífagos, Potter, el juicio, la mansión, el ataque... su muerte.

Draco sintió un miedo que no podía expresar, porque por primera vez comprendió algo aterrador.

Había muerto y ahora era un bebé.

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Los primeros meses fueron una experiencia surrealista.

Draco descubrió rápidamente que sus nuevos padres eran extrañamente parecidos a Lucius y Narcissa.

Su padre, Inoichi Yamanaka, era elegante, inteligente y siempre parecía estar analizando la situación, ademas que tenía el cabello largo como Lucius, detalle curioso.

Pero había una diferencia fundamental, Inoichi era cariñoso, no dudaba en cargarlo, no consideraba que mostrar afecto debilitara a su hijo.

Su madre, por otro lado, tenía una personalidad muy parecida a Narcissa.

Era cálida y protectora, cuando Ryūran lloraba, aparecía inmediatamente. No tenían vergüenza en presumirlo con cualquier visita que llegara a la casa.

El Renacer Del Dragón I: Orquídea Dragón Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora