Después de traiciones de sus anteriores quienes decían amarlo no sabía que vendrían para el en el futuro y los secretos que hay detrás de la oscuridad y las sombras
Recuerda que fue criado por mi tía pero que me abandono
Pero eso no le importaba ahora
Tenía a su hermana, y a la pareja Hyoudou.
Pero ahora...
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Unos ojos azules se mostraban firmes, prestando atención a lo que estaba pasando frente a ellos, que era una simple explicación de clase de álgebra.
Naruto Fushiguro se mantuvo atento, rara vez se mostraba perezoso en un sentido académico, a pesar de que realmente no le interesaba demasiado ese aspecto más allá de aprobar las materias.
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Pero prefería no tener ningún problema después si tenia que recursar, así que lo más sencillo era apuntar a buenas notas, además, siendo que era su responsabilidad, era lo mínimo que podía hacer para darle el gusto a la pareja Hyoudou.
La academia Kuoh, ubicada en la ciudad del mismo nombre. En sus inicios, era una escuela dedicada solamente al público estudiantil femenino, pero de forma inexplicable en un momento, decidió volverse mixto.
Lo que llevó a que a pesar de ya haber pasado un tiempo de aquel cambio, la población de chicas sea un gran número aplastante en comparación a la de los chicos.
Y no ayudaba demasiado que los pocos hombres que había solían ser pervertidos en busca de novia, algunos lo ocultaban, otros no tanto.
El dúo pervertido era el más reconocido, y para lastima de Naruto, esos dos estaban en su misma clase.
Pero que más se le va a hacer.
Estando en su segundo año de preparatoria, en el tiempo que llevaba en aquella institución sin duda el rubio se había hecho algo reconocido. Tanto por el hecho de que en ocasiones se metía en problemas debido a peleas con delincuentes de otras escuelas. Y también porque era de las pocas opciones decentes en que las adolescentes podían fijarse. Tanto por su actitud serena, casi estoica, que le llevaba un aire de madurez que de alguna forma atraía a más chicas de las que le gustaría admitir, y sumando el hecho de que objetivamente no era feo.
Más de una vez se había encontrado rechazando declaraciones de amor.
No estaba interesado en esas cosas, no ahora.
Fue sacado de su tumulto de pensamientos al escuchar la campana de receso presentarse en toda la academia, dando un tan esperado descanso a los estudiantes.
Tomando un bento de su bolso hecho por su tutora, salió del salón con calma, siendo observado por alguna que otra compañera de clases, pero prestandole poca atención.