Siete años lleva Han esperando el regreso de su esposo, perdido en la guerra. Pero una tarde, un soldado llega al pueblo a informar sobre la guerra, y a Han le queda un poco de esperanza.
- Portada echa por mi --
Hace siete largos años, una mañana de invierno, Jisung vio a Minho marcharse lejos del pueblo. La guerra lo reclamaba, debía partir, pero antes de despedirse le prometió volver.
—Espérame, Hannie, no me olvides jamás, aunque el camino sea largo, contigo volveré a estar.
El guardó sus palabras como un tesoro escondido, pues eran la única promesa que le quedaba de su marido. Y mientras él se alejaba siguiendo al batallón, Jisung se quedó llorando en silencio en el balcón.
Al principio hubo cartas, llenas de amor y esperanza, hablaban de volver pronto y de cumplir su alianza. Minho decía que soñaba con regresar a su hogar, y Jisung respondía que lo volvería a esperar.
Pero las cartas cesaron, y el tiempo comenzó a correr, pasaron meses y años sin noticias que leer. Los vecinos murmuraban que Minho no volvería, pero Jisung se negaba a aceptar que lo perdería.
—Él me prometió volver, y yo lo esperaré, aunque pasen siete años, esperándolo estaré.
Y pasaron siete inviernos, siete veranos también, siete años de silencio sin saber dónde o quién. Pero cada tarde, cuando comenzaba a anochecer, Jisung iba al río por si lo volvía a ver.
Bajo un viejo laurel se sentaba a recordar aquellas tardes felices que no podían regresar. Miraba el agua correr, tranquila y de corriente común , mientras en su pensamiento seguía siendo el mismo Jisung.
Una tarde de verano, cuando el sol comenzaba a caer, un soldado apareció por el camino sin saber que aquel hombre llevaba siete años esperando volver a ver a un hombre que un día le juro volver.
Jisung levantó la mirada con el corazón acelerado.
Quizá aquel soldado sabía dónde Minho había marchado.
Quizá había combatido junto a él en la guerra, quizá podía contarle si seguía con vida en aquella tierra.
Se acercó lentamente, con miedo de preguntar, pues después de tantos años temía la verdad escuchar.
Y entonces se acercó.
— Deténgase mi soldado, una pregunta le voy a hacer — Le dijo Jisung esperando una respuesta que le ayudara a entender — ¿Usted no a visto a mi marido en la guerra alguna vez?
— Yo no e visto a su marido ni tampoco sé quién es — Respondió el soldado, sin saber que hacer después.
— Mi marido es alto y rubio, un buen mozo como usted — Pronunció tratando de recordar lo que seguida después — Y en la punta de su sombrero lleva escrito "Lee Minho"
— Por los datos que me a dado, su marido muerto es — Explicó el soldado — Y me a dejado escrito que me case con usted — Finalizó con seriedad y timidez.
—Eso sí que no lo hago — Negó— Eso sí que no lo haré. Siete años esperando y otros siete esperaré— Siguió — Si a los catorce no vuelve, de monje me meteré, y a mi hijo como su padre a la guerra lo mandaré — Afirmó con seriedad.
Calla, Calla Jisung — Reprochó — Calla calla de una vez, que estás hablando con tu marido y no lo supiste reconocer...
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