1. La vocación 😸

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Pulsa aquí para empezar a escribir-Lean los siguientes autores para la próxima clase, son fundamentales para el parcial. No dejen sus lecturas,-dijo Anni, mientras veía a los alumnos de su clase poniéndose de pie para irse rápido- bueno, hasta la próxima clase. Recuerden que si hay paro, yo vengo igual.

Anni terminó de guardar las cosas, mientras se despedía de algunos alumnos de su clase. Era profesora de literatura argentina. Se recibió a los veintiocho años, ya tenía dos años trabajando en la universidad de la UBA. Llevaba tatuajes por todo el cuerpo, al igual que algunas perforaciones, solo que las apariencias engañan; era muy culta e inteligente, un poco distraída. Tenía un amor a la literatura en general. Sus estudios seguían formándose día a día, diseño audiovisual en la Universidad del Salvador.

-¡Eu, profe, usted se hace querer, eh!-dijo Valentín Goméz, un joven recién salido de la secundaria. Era uno de sus favoritos.- La admiro, quisiera participar en las cátedras donde usted esté. Se aprende mucho de su experiencia.

-¡Ay, Valen, eso no me esperaba de vos! Que no se malinterprete, hiciste dos años al tirón. Yo debería decir que necesito aprender más de vos.-mencionó ella con una sonrisa tímida.-No faltes a la próxima clase, ¿sí? Van a salir nuevos temas que van a estar en el parcial, te lo digo así.

-¡No, claro que no, acá voy a estar!

-Muy bien, Valen. No pierdas el ritmo, que estás pateando un record más grande que yo, te juro.

-¿Tanto tiempo te llevo la carrera?

-Y, sí. También estudiaba otra carrera, diseño audiovisual. Pero no la terminé.

-Ah, pero ¿qué paso?

-Cosas pasaron, Valen. No puedo decirte más, disculpa.

Valentín tenía dieciocho años. Era un genio en la universidad, algo que no todos podían tener en esta carrera de letras. Era un prodigio el muchacho, Anni no imaginaba cruzarse con un genio en sus clases y nunca había visto una mente tan brillante. Ella tenía sus propios demonios, sus voces padeciendo esquizofrenia, había frenado muchos años de estudios y la familia había apoyado hasta cierto nivel de sus crisis de psicosis y depresión. Aquello que no podía compartir con sus alumnos, ni con Valentín.

Salió después de despedirse del genio prodigio. El aula quedó vacía, pero también ella sentía ese vacío que no podía ocupar su profesión, su vocación como profesora universitaria. Había algo más que necesitaba en su vida; quizás un compañero, pero llevaba más tiempo encontrando el éxito en su trabajo y enseñando de una manera que solo ella podía hacerlo, así como había reconocido Valen. Pasó a firmar la planilla y demás informes para retirarse correctamente.

-Disculpe, profe, quiero preguntarle algo.-dijo Aldana, una joven que venía faltando hace cuatro clases por trabajo y familia.

-Claro, decime, ¿qué pasa?

-¿Se puede dar su clase de forma libre? Es que, quiero estudiar, pero vio que esto del laburo y los críos no te deja avanzar en algo que querés hacer realmente.

-Poder se puede, Aldana. Algunas materias tendrás que charlar con los otros profes. Pero, sí, mi materia es optativa para darla libre.-confirmó Anni.-Mira, estás casi por quedarte libre y sin regularidad. Estuve viendo tu expendiente. No llevas más materias aprobadas y eso es un riesgo para quedar expulsada de la carrera. Si te sirve dar materias libres y venir a los exámenes, hacelo.

-Sí, lo sé. Pero siento que esto no es lo mío...Quizás tener hijos tan temprano...

-Mira, los hijos no tienen la culpa. La responsabilidad es tuya de anotarte a tantas materias que no te presentas. Ya estás en segundo año. Tenés un porcentaje aprobado y te faltan finales que rendir todavía.-le aclaró, tocando el brazo de la estudiante angustiada.-Te digo que organices el tiempo con tu familia y el trabajo, son cosas totalmente importantes. Pero, lo mejor es que rindas una materia por cuatrimestre, porque estás cargada de otras cosas y eso te está frenando. Respira un poco.

-Lo entiendo, lo sé. Pero nadie puede cuidar a mis hijos. Estoy sola con ellos, tengo una niñera pero tampoco puedo pagarle más horas...

-Anotalos a un colegio de doble escolaridad, salen a las cinco y pones la niñera. Es una manera de seguir estudiando, y te quedas tranquila. Solo resolve una cosa por vez.

-Lo pensé...

-Hazlo, no pienses. Te espero en la próxima clase para darte los temas del examen.

-Sí, profe. Usted entiende por suerte. No la distraigo, seguro quiere volver a su casa.

-Quisiera pero tengo que seguir camino.

-Claro, cosas. Si, si. Yo tengo que buscar a los chicos.

-¡Suerte! No pienses mucho, hace. Escucha las opciones y no dudes más, Aldana.

-No, no, profe. Me dio una idea excelente. Hasta luego.

Aldana se fue. Anni suspiró frustrada de sus alumnos que faltaban, pero no era un asunto personal, era cosas que pasaban siempre con el laburo y el estudio. Por suerte, Anni no tuvo que esforzarse más que rendir exámenes rápidamente porque vivía con sus padres en aquel momento y recibía una pensión por discapacidad, al día de hoy, la tiene.

Salió finalmente de la universidad.

Shuxwave 1.0: HOPEStories to obsess over. Discover now