Capítulo 1: Un accidentado inicio

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Aquella mañana tranquila de mayo, Paris MacAllister no imaginaba que las cosas que leía se volverían realidad.

- Museo de Arte, habría sido mejor uno de historia, aunque al menos habrá cosas griegas y todo eso-pensó para sí mismo mientras bajaba del autobús al Museo de Arte Metropolitano de Nueva York tras quitarse los audífonos del MP3-aunque me pregunto porque nuestro maestro de latín nos lleva a esto y no el de arte, como sea, mejor dejo de pensar tanto para mis adentros o los idiotas aprovecharán para molestarme.

En eso, tras bajar...

- Esa bruta de Bobofit molesta a Grover...y Jackson parece que quisiera golpearla, pobre idiota, si lo hace acabará sin dentadura antes que lo expulsen o algo así-dijo notando como la pelirroja le arrojaba trozos de sándwich de crema de maní a Grover.

Mientras iban por el museo, Paris observaba atentamente las obras, hasta que...

- ¿Te quieres callar? -le dijo Percy a Bobofit.

Antes de que alguien diga algo.

- Jackson está en lo cierto-dijo Paris para sorpresa de todos-algunos sí queremos escuchar al maestro Brunner y su explicación sobre esa estela funeraria.

- Esto es inesperado, señor Jackson y señor MacAllister ¿Podrían explicar...?

- ¿Sobre la estatua? Es de Cronos, el Rey Titán...-dijo Paris.

- Y se comía a sus hijos porque no confiaba en ellos, hasta que lo engañaron para que no se coma a Zeus, quien lo derrotaría en la guerra...-dijo Percy.

- Pero eso fue un golpe de suerte-rezongó Paris.

- No, en realidad eso lo habían decidido las Moiras-dijo el Maestro Brunner-aunque al menos saben algo del tema.

En el almuerzo...

- No hay problema si los acompaño ¿A que sí? -dijo Paris a unos confundidos Percy y Grover.

A los 2 les sorprendió que Paris les hable, normalmente era bastante callado y apenas sabía de sus existencias ("Al menos no se mete con nosotros" dijo alguna vez Percy) centrándose más en sus libros o, de hablarles, era más para jugar cartas con ellos, siendo que a Percy le intrigaba como Paris era malo para memorizar fórmulas matemáticas, pero se sabía de memoria los efectos de los monstruos, magias y trampas de Yu Gi Oh.

- Para nada-dijo Percy.

- Tsch, esa Bobofit...-dijo Paris mientras comía una hamburguesa-realmente es un plomazo ¿Quieres un poco? -dijo a Grover.

- Descuida.

- ¿Mango?

- Bueno, pero para que no te sientas mal-dijo al ver que Paris le extendía los trozos de la fruta cortada en cubos.

A Percy le llamaba la atención el extraño almuerzo de Paris, por un lado, tenía una hamburguesa que poco tenía de saludable, pero por otro tenía el tupperware con trozos de mango (Algunos se los dio a Grover) y para tomar tenía tanto una lata de Coca Cola y una botella de agua (Ambas casi congeladas, el plástico de la botella y el aluminio de la lata escarchados evidenciaban ello).

Al ver a Bobofit, Paris rezongó.

- ¿Qué quieres cabeza de zanahoria? -dijo Paris para sorpresa de Percy y Grover.

Pero Bobofit en vez de pegarle o burlarse de él por huérfano...

- ¡Eh, Jackson me ha empujado!

- Claro que no, fue el...agua-dijo Paris al verla mojada.

Paris decidió seguir a Percy y a la Señora Dodds (la maestra suplente de álgebra).

Sin embargo, Paris no esperaba que la Señora Dodds fuera un...

- ¡Monstruo! ¡Aléjate de él! -dijo mientras rompía la caja contra incendios del museo.

Paris trató de golpearla con...

- ¿Un hacha contra incendios? ¿Acaso...? -dijo Percy al ver como Paris tomó el arma de la caja.

- No me preguntes, si esa cosa es un monstruo hay que acabarla.

Paris para sorpresa de Percy, Paris alzó el arma como si fuera de papel, aunque...

- Oh me lleva...-dijo Paris viendo a que, pese a atravesar a la criatura en el abdomen, el daño parecía ser mínimo.

Paris hizo el ademán de protegerse y le termina lanzado un extintor en la cabeza.

- ¿Qué fue eso? -le dijo Percy.

- Ni idea, pero parece que sirvió más que cortarle la barriga a esa cosa.

Afortunadamente alguien (quién resultó ser el Maestro Brunner) le lanzó un bolígrafo a Percy, el cual se convertiría en una espada, Contracorriente, con la que Percy acabó con la criatura.

- Eso fue más raro que lanzarle un extintor a la bruja esa o agarrar el hacha, aunque me pregunto porque tu espada sí la mató, pero el hacha no.

- Como sea, al menos seguimos vivos.

Mientras se iban...

- Qué raro, nadie parece recordar a esa bruja de Dodds, ni siquiera la cabeza de zanahoria-pensó Paris.

En casa, Paris estaba pensando acerca de lo ocurrido mientras leía un libro.

- Dodds se parecía a una... ¿Furia? Me pregunto a cuál de las 3

Paris se dispuso a dormir, ignorando que alzar un hacha contra incendios o lanzar un extintor sin tocarlo sería lo que menos le preocuparía.

La extraña cruzada del humano Parte 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora