2 LIBRO DE PERVERSIÓN
Magnus perdió sus hijos y esposa para salvar a su madre.
Ahora su propia gente quiere la cabeza de Mila; era eso, o la cabeza de su mayor enemigo y esposa
Así que para recuperar a su familia y cumplir lo prometido para salvar a...
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―¡No puede escapar! ¡Atrápenla!.
Un año. Un maldito año sin saber de ella. Es como si la maldita tierra se la hubiese tragado. Lo único que supe en aquella estúpida noche es que ella es parte de los agentes fantasmas que ahora sé que no son mitos o cuentos de los estúpidos agentes encubiertos que usaron para salvar sus patéticas vidas de la muerte.
«Vendrán por ti y no podrás escapar»
Aquel sujeto llamado Caelus debe ser su líder y jamás podré olvidar su complexión y la cercanía que tenia con mi esposa, como se movía a su ritmo como si supiera lo que él haría o como si supiera lo que ella haría.
Desde ese día me dediqué a estudiar todo lo relacionado con esos fantasmas y lo único útil que encontré es que solo salen de los muertos cuando son enviados a una misión y hoy, ella esta aquí.
Conozco ese cuerpo a la perfección, la forma en que inclina sus hombros ligeramente al correr incluso esa maldita manía de girar su cabeza cuando sabe que alguien la sigue, pero lo único que desconozco es lo que paso después de cinco años en los que nos separamos cuando me disparó al descubrir mi engaño como Alessandro. ¿Qué diablos pasó como es que cambió en ese tiempo?
―¡Señor allá esta!
Logro llegar a ella, pero se escabulle entre la oscuridad. Vestía completamente de negro.
―¡Mierda! ―mascullo mientras acelero.
Dobla en la esquina del siguiente callejón y desaparece.
Maldigo y maldigo sin descanso porque soy más rápido que la mayoría de mis hombres. He entrenado y sobrevivido a sin fines de cosas, pero ella... ¡carajo! Ella es otra cosa.
Salta una barrera sin detenerse y continuo detrás de ella. La silueta negra se desliza entre las sombras de la noche con una agilidad que nunca había visto. El traje que lleva puesto negro de pies al cuello es ajustado, algo que no había visto en agentes especiales que han intentado capturarme o matarme, guantes, botas, una mascara que le cubre parte del rostro, todo es nuevo para mi.
―¡¡Detente!!.
Me ignora y en cambio acelera como si fuera su enemigo.
Se que me reconoció cuando entré de golpe en esa habitación donde se escondía ese idiota al que mató a sangre fría. Ejecutó a uno de los hombres que estaba poniendo en jaque a varias naciones, un traidor que llevaba meses escondido como una rata hasta que ellos fueron enviados para ejecutar y eliminar la peste.
Acelera más.
La veo subirse a unas escaleras metálicas sin siquiera disminuir el paso. Cuando alcanzo la parte superior ella no esta. Miro a ambos lados y nada.
―¿Dónde demonios?...
Un movimiento detrás de mi me alerta y giro.
Demasiado tarde por que algo golpea mi brazo y mi arma cae al suelo, ella aparece frente a mi y ataca. Bloqueo el primer golpe, pero el segundo me alcanza en las costillas haciéndome retroceder.
«¿Como rayos tiene tanta fuerza?»
Vuelve a lanzarse sobre mí.
Es rápida, demasiado rápida.
Intento sujetarla por la cintura, pero se escabulle entre mis brazos con una flexibilidad casi imposible. Se retuerce como una serpiente y gira sobre si misma volviendo a atacarme.
La atrapo de las muñecas.
―Te tengo. ―murmuro con un sonrisa y el sudor apareciendo en mi frente.
No dice nada solo me mira fijamente hasta que su cuerpo gira y en un movimiento seco mi brazo queda atrapado haciéndome apretar los dientes.
―¿Quién demonios te enseñó a pelear asi?.
No responde.
Tira de mi brazo y aprovecha mi propio peso para derribarme. Caigo al suelo y antes de que pueda incorporarme ella esta encima de mi con una rodilla sobre mi pecho. Es tan rápida que ni siquiera vi en que momento sacó un arma que ahora tiene apuntándome directamente al rostro dejándome inmóvil.
―Mila.
Llevo la mano a su mascara y ella reacciona golpeándome la muñeca.
―No me toques.
Mi corazón se detiene por un segundo al escuchar al fin su voz volviendo a revivir en mi mente aquellos recuerdos que aún tengo, su risa, su voz diciendo mi nombre o cuando arrullaba a mis hijos.
―Vuelve.
―No estás en posición de dar ordenes.
Su voz es como un látigo cruel al creer que es una orden.
—Te quieren muerta por lo que hiciste.
—No me digas.
—Puedo ayudarte, eres mi esposa...
Un sonido casi imperceptible como un chasquido en su oído se escucha, estoy demasiado cerca para no escucharlo.
"Objetivo asegurado, estamos listos."
Mi mirada se desvía hacia el pequeño dispositivo oculta en su oído.
―¿Quiénes son? Mila. ¿Qué objeti?...
No alcanzo a terminar porque ella se impulsa hacia atrás y por una fracción de segundos su cuerpo queda suspendido en el aire girando hasta que una patada pasa a centímetros de mi rostro, ella aprovecha mi desconcierto para liberarse de mi agarre.
―¡Espera!.
Me reincorporo de golpe, pero ella sale corriendo.
―¡Mierda!
Voy tras ella, pero esta vez no consigo siquiera acercarme y solo la veo llegar al borde del edificio. Por un instante creo que esta acorralada porque no hay salida.
Mila no tenia salida hasta que ella salta.
―¡¿Que demonios?!
Corro hasta el borde, miro hacia abajo y no hay nada. Ni un cuerpo, ni un movimiento, solo las sombras extendiéndose entre los edificios.