01. Enzo Fernández

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#24

“ Dale, por favor, nadie nos vé. „

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★★★

El viaje a Miami me emocionaba demasiado, sobre todo porque iba con Luciano. Lucho es mi amigo, bueno, tampoco tan amigo, digamos que tenemos una relación... Flexible. Su trabajo lo había llevado a Estados Unidos, era periodista deportivo y era la primera vez que lo invitaban a participar en algo tan grande. Le permitían llevar un acompañante con todo pago y me eligió a mi.

Y un detalle importante, nos hospedabamos en el mismo hotel que la selección argentina. Cuando nos estábamos instalando, Lucho bajó a la recepción a preguntar unas cosas y se cruzó a Enzo Fernández. Sí, de quien me había obsesionado cuando tenía 15 años y éramos vecinos. El vivía enfrente de mi casa en un barrio de San Martín, también habíamos ido juntos al colegio un tiempo. En ese tiempo, nos habíamos hecho muy cercanos, después el se dedicó al fútbol y no volvimos a hablar, así que es más que obvio que no se acuerda de mi existencia.

— Está igual de lindo que siempre, ¿No? Lo molesté a Lu, porque sabía que el me tenía ganas de hace bastante.
— Ya empezamos ___, si vas a estar así con todos los jugadores te quedas en el hotel toda la semana.
— Baja un cambio, todos no, con Enzo nada más. Contesté, mientras él negaba con la cabeza.
— ¿Te parece si me acompañas al campamento base? Preguntó.
— ¿Qué carajo es eso?
— Donde entrenan, boluda.
— Ahh, obvio te acompaño.
— Mirá que van a estar todos los jugadores.
— ¿Posta? Ah, no. Para que me tengo que arreglar, tarado.
— En 15 minutos tenés que estar lista, te espero abajo.

La puta madre, ¿Qué se supone que te pones para ver a Enzo Fernández? Digo, a los jugadores de la selección de tu país, esto no pasa todos los días, ¿Un vestido? Me fui a la mierda, ¿Cierto? Después de estar 5 minutos revolviendo la valija, me terminé poniendo una remera con el logo de la AFA y unos jeans claros. Corrí al baño a terminar de preparme y bajé a la recepción con Luciano.

— Al fin, pensé que te había pasado algo.
— Mentira, no tardé nada. Le contesté entre risas, sabía que no era verdad.

Al llegar al campo de entrenamiento nos recibieron varios profesionales y otros periodistas, Lucho tenía una reunión con sus compañeros de trabajo para organizar sus labores de la semana entrante. La seguridad del lugar me había permitido ingresar a los vestuarios, ya que los jugadores se encontraban entrenando. Qué emoción.

Éstos, se encontraban como un subsuelo y eran realmente grandes, y lujosos. Había una especie de casilleros con los números de los jugadores, sin dudarlo mucho contemplé el del número 24. En ese momento, una idea pésima pasó por mi cabeza ¿Lo abro? Estoy totalmente loca, pensé e hice algo de fuerza para delante, se abrió al instante. Dudando, acerqué mi cabeza al interior del contenedor, desodorante, una foto con el resto de los chicos, y otra con una chica. ¿Estaba de novio? A ver, si buscabas en redes todo indicaba que no, pero fuera de eso...

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