¿QUIEN ES JASON?

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El silencio que siguió a la pregunta de Vandyne pesaba más que cualquier derrota en el campo de batalla.

Parado en el laboratorio de Ciudad Azul, rodeado por las pantallas encendidas y los planos de los nuevos Mechanimals que diseñaban el Profesor K, el Profesor Franklin e Isobel, Vandyne sintió cómo el aire se volvía denso.

La lágrima que había rodado por su mejilla al despertar del sueño con Tanatos aún dejaba una marca invisible en su rostro, pero la confusión inicial amenazaba con convertirse en pánico.

-¿Jason? -preguntó el Profesor K, frunciendo el ceño con una serenidad ejecutiva que le heló la sangre a Vandyne-. ¿De quién hablas, Vandyne? No tenemos a nadie registrado con ese nombre.

Isobel se giró desde la consola principal, cruzándose de brazos y observándolo con genuina preocupación, sin una sola pizca de burla.

-Vandyne... ¿te sientes bien? El viaje por el portal desde la Tierra a Triforce a veces causa desorientación, pero jamás te había escuchado nombrar a alguien que no existe.

Por un segundo, la mente de Vandyne rechazó la realidad. Estaba convencido de que era una broma absurda, una táctica para despistarlo antes de un combate.

-Dejen de jugar -sentenció Vandyne, dando un paso al frente mientras su voz perdía el matiz neutral-. Hablo de Jason. Tu hijo, Profesor K. El domador que luchó a nuestro lado, el que salvó este mundo. Quería arreglar las cosas con él... enfrentarlo otra vez.

El Profesor K negó con la cabeza lentamente, mirando a Franklin con extrañeza.

-Nunca he tenido un hijo, Vandyne. Mis únicos esfuerzos han estado concentrados en la creación y conservación de los Mechanimals junto a Franklin e Isobel.

Fue ahí donde la compostura de Vandyne se resquebrajó por completo. Su respiración se volvió agitada y sus puños se apretaron con tanta fuerza que los nudillos se le tornaron blancos.

La desesperación, un sentimiento que jamás se había permitido experimentar, lo golpeó de lleno.

Miró a su alrededor buscando las esferas de los Mechanimals de Jason, pero los lugares en los estantes estaban vacíos o ocupados por prototipos completamente ajenos.

Sin decir una palabra más, incapaz de soportar la mirada vacía de quienes deberían haber amado y recordado a Jason más que nadie, Vandyne dio media vuelta y salió apresuradamente hacia los pasillos aislados de Ciudad Azul.

Desesperado, apoyó la espalda contra una pared metálica, tratando de procesar la pesadilla.
No sabía por dónde empezar.
El mundo disfrutaba de una época de paz aparente, pero para él, la realidad misma se había roto.
Fue en ese instante de vulnerabilidad cuando un destello oscuro se materializó a su lado.
Tanatos emergió de su forma de coche de juguete gris, negro y rojo posándose en el hombro de Vandyne.

-Vandyne... -llamó el Mechanimal con voz grave-. ¿Tú... aún recuerdas a Jason?

Vandyne levantó la mirada, sorprendido, y exhaló un suspiro de alivio contenido.

-Sí... lo recuerdo. Recuerdo su cara, su nombre y cada batalla. Tanatos, ¿qué está pasando aquí? Nadie más lo sabe. Su propio padre me miró como a un extraño.

-Me alegra tanto oír eso -respondió Tanatos, relajando su postura de combate-. Pensé que estaba completamente solo. Mis propios recuerdos estaban a punto de desvanecerse, pero algo en ti mantuvo el lazo firme. Ni los Mechanimals de Jason ni los del laboratorio conservan su rastro. Alguien o algo borró su existencia de la historia de Triforce y de la Tierra.

Vandyne se pasó una mano por el rostro, recuperando poco a poco la mirada calculadora que lo caracterizaba. La calidez del alivio dio paso a una frialdad táctica.

-Si somos los únicos que lo recordamos, no es por coincidencia -dijo Vandyne, analizando la situación con rapidez-. Mi vínculo con Jason... todas las veces que chocamos nuestros ideales, el respeto mutuo que construimos en el combate... mi mente simplemente se negó a borrarlo. La conexión que formamos fue más fuerte que cualquier alteración dimensional de Black Mirror.

-Exacto -asintió Tanatos-. Tu terquedad y la historia que comparten fueron el ancla. Pero debemos tener cuidado. Si los demás ven que investigamos a un "fantasma", intentarán detenernos o pensarán que estamos bajo un ataque mental.

-Entonces jugaremos bajo sus reglas por ahora -concluyó Vandyne, ajustando su postura y ocultando todo rastro de debilidad-. Estamos en época de paz y, al ser el domador más fuerte y maduro tras la "ausencia" de Jason, el grupo de la resistencia buscará mi liderazgo de forma natural. Asumiré el mando de Triforce, pero usaré cada recurso, cada archivo del Profesor K y cada patrulla para descubrir qué le hicieron a Jason y traerlo de vuelta.

Con Tanatos a su lado y el secreto guardado bajo una máscara de hielo, Vandyne comenzó la búsqueda del héroe que el universo había olvidado, pero que él jamás dejaría ir.

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⏰ Last updated: Aug 28 ⏰

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