Prólogo

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 Hay recuerdos que el tiempo no borra.

 Solo aprenden a guardar silencio. 

 Creemos que dejamos atrás ciertos lugares, ciertas personas y ciertas preguntas. 

Pero basta un olor, un sueño o una palabra para descubrir que siguen viviendo dentro de nosotros.

 Escribir fue mi forma de regresar.

 No para cambiar el pasado. 

 Sino para mirar de frente a la niña que un día fui y decirle que, por fin, alguien estaba dispuesto a escucharla. 

Buscando la sombra del Gran Árbol Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora