CAPITULO 1

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Ese día, los chicos irían al centro comercial Starcourt. Mike se despertó temprano, impulsado por una chispa de anticipación que no tenía nada que ver con el centro comercial. Con movimientos sigilosos, rescató la falda que había tomado de aquella caja de ropa vieja que Nancy desechó en el sótano. Se la puso con un cuidado casi reverencial. Luego, corrió hacia su armario para buscar las medias tejidas y la camisa blanca que también había rescatado del olvido, junto con los zapatos de plataforma negros que le había tomado prestados en secreto a su hermana.

Al dar un paso atrás frente al espejo, una sonrisa tímida pero genuina iluminó su rostro. El reflejo le devolvió una imagen que lo dejó sin aliento. Sus rasgos, naturalmente finos, encajaban a la perfección: las pestañas largas que enmarcaban sus ojos, la piel clara y limpia, y la caída delicada de la tela. Se sentía glorioso, casi como un ángel atrapado en su propio refugio.

De pronto, el eco nítido de unos nudillos golpeando la madera de su puerta rompió el encanto.

Mike se sobresaltó, sintiendo un vuelco violento en el estómago.

-¿Quién es? -preguntó, intentando contener el tono de pánico absoluto que amenazaba con estrangular su voz.

-Soy yo, Will. Voy a entrar -respondió una voz dolorosamente conocida desde el otro lado.

El sonido metálico del pestillo girando resonó como un disparo en la habitación.

-¡Nooo! -gritó Mike con desesperación, pero el ruego se ahogó en el aire.

Fue demasiado tarde. La puerta se abrió por completo y los ojos de Will se encontraron directamente con la imagen de Mike, vestido de la forma que tanto temía revelar al mundo.

Will se quedó completamente congelado en el umbral, deleitado por la escena que se desplegaba ante sus ojos. Para él, la imagen de Mike bajo la luz de la mañana no era extraña ni incorrecta; se veía celestial, una visión delicada que lo dejó sin palabras.Mike, por el contrario, sentía que la vergüenza le quemaba el pecho.

Abrió la boca para soltar un reclamo nervioso, pero antes de que pudiera articular una palabra, Will dejó escapar un susurro trémulo
-Te ves... te ves hermoso.

El comentario flotó en el aire de la habitación, un poco incómodo y fuera de lugar para la situación, pero para Mike significó un impacto devastador. Aquello fue un halago demasiado grande, una validación que jamás esperó recibir.

Un calor intenso le subió por el cuello hasta teñir sus mejillas de un rojo profundo.

Pero Will no se movió. Se quedó completamente congelado bajo el umbral de la puerta, como si el tiempo se hubiera detenido para él en ese preciso instante.

Su mirada, usualmente suave y tímida, recorrió lentamente cada detalle del cuerpo de su amigo;la caída limpia de la camisa, los delicados listones blancos satinados que caían a los costados y la textura tejida de las medias altas. No había burla en sus ojos, ni extrañeza; solo una fascinación silenciosa y devota.

Tras unos segundos que parecieron eternos, Will dio un paso firme y deliberado al frente, adentrándose en el santuario de Mike.

-No me voy a ir, Mike -susurró con una sinceridad tan pura que cortó el aire de la habitación.

Dio un vistazo rápido a los zapatos de plataforma negros y luego volvió a subir la vista para conectar con los ojos asustados del pelinegro
-Te ves... te ves realmente hermoso así.
Las palabras cayeron como un bálsamo inesperado sobre las heridas invisibles de Mike, pero el peso del secreto era demasiado grande como para aceptarlo tan fácil.

El pelinegro desvió la mirada hacia el suelo, incapaz de sostener un contacto visual tan íntimo.

Sus dedos, aún temblorosos, bajaron con timidez hacia el borde de la falda blanca, acomodando el encaje con un nerviosismo mecánico mientras se mordía el labio inferior con fuerza, conteniendo un sollozo de alivio o de miedo. Cuando volvió a hablar, su voz apenas fue un hilo audible, un susurro frágil que delataba toda la inseguridad que cargaba en el pecho.

-¿Lo dices en serio, Will? -supllicó, levantando apenas los ojos a través de sus oscuros mechones de cabello-. No juegues conmigo. No te estás burlando de mí, ¿verdad? Dime la verdad.

Al escuchar la fragilidad en su voz, el corazón de Will dio un vuelco.
Toda la distancia que solía imponer el miedo a ser rechazado se evaporó en un segundo. Los ojos del castaño brillaron con una mezcla intensa de ternura, protección y una determinación que nunca antes había tenido.

Dio un par de pasos más, rompiendo por completo el espacio personal de Mike, deteniéndose tan cerca que el pelinegro pudo percibir el calor que emanaba de su cuerpo.

Will estiró las manos con cuidado y envolvió los dedos temblorosos de Mike con los suyos, regalándole una sonrisa cálida y reconfortante que disipó cualquier rastro de duda.

-Nunca me burlaría de ti
-declaró Will con suavidad, dejando que esa palabra sagrada sellara su complicidad-Eres perfecto. Eres hermoso de cualquier forma, y quiero que me dejes ver este lado tuyo si, No tienes que esconderte de mí.

Mike retrocedió un paso instintivo, sintiendo cómo la espalda casi le chocaba contra el borde de su escritorio.

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LOS DEJO EN SUSPENSO POR QUE ME DIO PEREZA TERMINAR CHAU UWU.

LOS DEJO EN SUSPENSO POR QUE ME DIO PEREZA TERMINAR CHAU UWU

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EL SECRETO DE MIKE WHEELER - BYLERStories to obsess over. Discover now