Fue dos años luego del encierro que descubrió la página web que cambiaría su vida.
Para aquel entonces, el tiempo en pantalla de Blue a menudo superaba un tercio de la totalidad de horas del día. Nunca el mero hecho de existir se había sentido como aquel entonces. Pasó de estar sucio y cansado en su habitación, a estar sucio y cansado junto a otros treinta y nueve enmascarados desconocidos.
Recordaba los días menos húmedos, más brillantes, pero las cosas habían cambiado junto con él como si de su culpa se tratase.
Ansiaba cada segundo que una corriente de aire le permitiera al fin refrescar su mente de la sensación de encierro y constante humillación. Hasta el día de hoy, considera que nunca ha podido volver a respirar como su cuerpo lo recuerda.
En la clase del docente que lo mirara con lo que más se asemejara a lástima, Blue se escabullía al baño con el celular aferrado dentro del bolsillo. En el buscador ya existía un acceso directo a eso que pasaría a llenar su día y noche con inagotables fantasías y la resurrección de inconfesables fascinaciones. Blue se volvió mudo porque todas sus palabras las iba guardando en ese programa que superaba por mucho su entendimiento.
Era su secreto mejor guardado, mucho más que su pobre higiene, falta de sueño, mala dieta y deplorable estado mental. «Yo jamás caería en una droga» pensó como siempre lo había hecho, pero bien conocida es la comparación de lo que hacía con un verdadero shot de heroína.
Las cosas mejoraron por un lado, y se arruinaron por el otro. Poco a poco, creyó que encontraba voluntad para vivir, justo para que momentos después se lo llevara el mar. No mucha gente notó lo que ocurría, pues no era el fin del mundo, pero tal vez sí el fin de Blue.
Pasó aún más tiempo, y aunque Blue no mejoró en hacer amigos, se dio cuenta de que su más fiel compañero ya no lo sacaba de su cabeza, si no que lo hundía aún más profundamente en la miseria que se había creado. Ahí estaba, frente a sus ojos, una verdadera abominación. Había matado a un hombre sin el más mínimo rastro de remordimiento. Había sido usado como si fuera algo que él había pedido. Desfiguró a un ser querido con el que tan solo pedía reconciliarse, y todas las historias que algún día fueron suyas ahora se reunían para perseguirlo. Aquello que le pertenecía se tornaba en su contra y jamás podría deshacer todos los pecados que cometió.
No, no puedo olvidarlo, al menos no aún, pero tal vez pueda detenerlo. Si quiero protegerlo, debo dejarlo ir. La verdad es que acabo de darme cuenta de lo mucho que lo amo, y no importa cuánto haya tardado en reconocerlo, Blue siempre tuvo la opción de encontrar paz, era solo que yo no quería permitirlo.
Puede que Blue haya vivido a través de los años, pero él siempre tendrá trece. Blue tiene trece años hoy, que lo veo morir a mis diecinueve.
Me alegra poder acompañarlo en su último sueño en lugar de haberlo terminado todo antes de tiempo. Hice lo mejor que pude, tratando de mantenernos a los dos vivos, pero sabíamos que no sería para siempre.
Mañana intentaré salir para sentir el aire en mi rostro y una vez más buscar la brisa que ambos añoramos tanto.
Blue, donde sea que estés mañana, espero que te enorgullezcas de la persona en la que estoy por convertirme.
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Blue está por morir
General FictionTus ideas y tu esfuerzo valen más que la perfección.
