Capitulo 1:El azul de la melancolia

5 0 0
                                        

Las oportunidades para una chica de un país en desarrollo no son amplias, la verdad. Cada una de estas oportunidades tiene una base de muchos sacrificios, ahorros y separaciones; como es mi caso, voy al otro lado del mundo y dejo acá a mi familia, y aunque me duele mucho, siempre los llevo en mi corazón y sé que es para que en un futuro tengamos todos una vida mejor.

Nunca en mi vida había pisado un aeropuerto y hoy, cuando lo hago, no puedo ignorar la gran sensación de nervios que me invade. He salido con horas de antelación; ya dice el dicho que es mejor prevenir que lamentar, y como no suelo ser muy optimista en mi vida, decido llamar a mis padres para contarles cómo me fue el trayecto de Bento Gonçalves a Río de Janeiro.

-He llegado súper bien al aeropuerto, estoy algo agotada pero feliz. Espero que no me extrañen demasiado aún.
-Qué bueno, pequeña. La verdad sí te extrañamos, siempre lo vamos a hacer, pero nos reconforta verte salir adelante. Y recuerda que lo más importante es siempre pedirle salud a Dios.

Entre más palabras de aliento y cariño, nos despedimos porque escuché el altavoz que llamaba mi número de vuelo. Después de las gestiones y el check-in, me encamino hacia el asiento que me ha tocado. No voy a negar que estoy súper nerviosa; esta es la primera vez que monto en un avión. Obviamente busqué información en internet antes de lanzarme a esta aventura, pero no puedo evitar los nervios porque soy una "amargada" y siempre suelo pensar en los factores malos, aunque eso me convierte en realista, ¿no?

El vuelo pasó entre horas de dormir, leer un libro que me he traído, escuchar música, comer .Cuando suelo estar nerviosa, no hay nada que me ayude a entretenerme por al menos cinco minutos; entonces quiero hacerlo todo a la vez y me es difícil relajarme. Para colmo, a mi lado se ha sentado una señora súper molestísima. ¿Por qué nadie me contó que esto podía suceder? Claro, a mí sí... No sé por qué ni siquiera me lo planteo.

Después de horas de viaje, escalas y embargues, por fin llegué a mi destino: Países Bajos. Este suele ser el destino de muchas personas que quieren escapar de su realidad pero no de personas que quieran ayudar a su familia, pero mientras me informaba de este proceso, me dije: "Si tengo que mudarme y salir de mi zona de confort, ¿por qué no hacerlo a un lugar que me atrape y en el que quiera pasar el resto de mis días?".

Tiene sus pros y contras, la verdad, porque cuando te digo que me es casi imposible mandarle dinero a mis padres, es porque es casi imposible. Ni hablar del papeleo y las gestiones para poder llegar aquí y tener una visa; es todo un proceso totalmente abrumador.

Me decanté por Ámsterdam; me encanta, me fascina. Soy aficionada al arte, estudié historia del arte y, aunque hay otros destinos que puedan tener mucho más arte que aquí, de Ámsterdam me enamoré: sus preciosos campos de tulipanes, el museo de Vincent van Gogh, sus paisajes... hasta sus zonas agrícolas son preciosas.

Al llegar al aeropuerto, aumentaron instintivamente mis nervios. Ahora sí, pensé: "Estoy sola, tengo miedo, ¿y si me quedo varada en este país y no logro salir adelante?". Con un nudo en la garganta, hago las gestiones correspondientes. ¡Uff, qué agotador!

Finalmente, a las 10:00 p. m. llegué a un pequeño y modesto edificio al sur de Ámsterdam. Calle abajo, pasé por muchos lugares bonitos, aunque cerrados: tiendas de artesanía, pequeñas cafeterías, bibliotecas y lugares de exposiciones.

Me dio vergüenza, pero llamé a la puerta acordada donde vive mi futura casera, una mujer muy agradable; ni siquiera le importó la hora en la que llamé a su puerta y me mostró el pequeño apartamento que, por suerte y gracia de Dios después de una larga charla con la dueña, conseguí rentar.

Nada más abrir las puertas y un recorrido por el modesto apartamento, llegué a la habitación y, después de muchos pensamientos, emociones y sensaciones nuevas, el sueño me ganó la batalla. Creo que, después de un día tan agotador, lo necesitaba, así que me propuse dormir tantas horas como fuera posible antes de comenzar mi nueva vida.

Dónde Florecen Los Tulipanes Stories to obsess over. Discover now