Ecos del bosque

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Nihil, un joven, sin darse cuenta trataba de camuflajearse entre los ciudadanos comunes de Forest Path cortando troncos para venderlos como leña. Su madre había muerto cuando tenía siete años y su padre estaba enfermo; sabía que en cualquier momento quedaría solo con su hermano Secondo.

-¡Apresúrate, Nihil, la noche se aproxima! -dice Secondo mientras están en el fondo del bosque.

-Solo me falta un tronco. Si lo dejamos aquí, mañana de seguro se lo robarán.

-Pero date prisa, o los lobos nos atacarán.

Mientras Nihil se apresuraba, cargaba los troncos en la carreta para partir hacia su vivienda.

La noche los estaba alcanzando, tiñiendo el cielo de un tono azulado grisáceo.

Secondo voltea a ver a su hermano.

-¿Qué está pasando?

-¿De qué? -dice asustado.

-Tienes un ojo de otro color. ¿Eso es normal?

-Claro que no...

-¿Hablas en serio? Yo veo bien.

-Debemos decirle a papá...

La carreta parecía no avanzar del todo.

En eso, unas sombras desde el aire empujan a Nihil, dejándolo caer en el camino. Secondo se percató de esto, quedando totalmente asustado.

-¡Vete, Secondo! -gritó Nihil.

-¡Nihil, no! ¡No puedo dejarte solo!
Esas sombras empezaron a atacarlos en un juego macabro de tomarles el cabello y empujarlos.

Se reían; eran risas burlonas que resonaban entre el bosque. No tenían rostros, parecían más bien mantas viejas, descosidas y desechas, de las cuales salían manos esqueléticas.
Secondo no tardó en ayudar a parar a su hermano.

-Párate, párate.

Nihil se daba manotazos para quitárselos de encima, y corrieron hacia una vieja cabaña que se divisaba a lo lejos.

Esas cosas reían y reían. Esto era una burla, un juego de las seis de la tarde.
Al llegar al lugar, se encerraron como pudieron. Nihil encontró una tabla para sellar la puerta.

Ja, como si eso los detuviera, pensaron.

Se abrazaron y vieron que todo quedó tranquilo; las risas se fueron. Pero cuando se dieron cuenta, ya no estaban en la cabaña: estaban dentro de una iglesia. Era una iglesia abandonada.

Veían las imágenes de Jesucristo y de vírgenes empolvadas. Caminaron viendo el lugar, pensando que, posiblemente, Dios los cubriría de ese peligro.

Los chicos no sabían lo que les esperaba a futuro. La noche llegó y, afuera, se escuchaban los aullidos de los lobos, acompañados de lamentos de animales que se tornaban en quejidos humanos.

-No tengas miedo, Secondo -dice su hermano mayor, protegiéndolo.
Mientras tanto, el padre de los chicos se levantó a buscarlos, preguntando por todo el lugar. Angustiado, se dirigió con el sacerdote.

-Oh, padre, mis hijos no han vuelto, ayúdeme...

El sacerdote reunió a los hombres y empezaron una búsqueda dentro del pueblo, casa por casa; sin embargo, nadie se atrevía a buscarlos en el bosque debido a lo que se decía de él...
-Lamento mucho, hijo, tus niños serán buscados mañana en cuanto el sol empiece a salir... Ya sabes cómo está este lugar.

-Por favor, padre, son unos niños...
-Haz caso, hijo mío; no hay nada más que hacer.

El egoísmo y la cobardía de un pueblo cristiano dejaban a la deriva a solo dos chicos indefensos. Maldita sociedad inquisidora.

Mientras los chicos pasaban la noche en la penumbra, las velas empezaron a encenderse con rapidez. Secondo se levanta asustado:

-¡Nihil!
Nihil, que yacía casi agotado, escucha a su hermano mientras observa el espectáculo.

Frente a él se materializa un hombre de una estatura que rebasaba los dos metros, de cabellera rubia y una piel tan blanca como la neblina espesa que cae.

-No temas, Nihil, Secondo; están a salvo. Nihil, es de mi honor informarte que eres el elegido.
En ese instante, esta figura desaparece rápidamente, sembrando la duda en el ambiente.

La luz del día comenzó a asomarse por la ventana. Entonces, una voz femenina, espectral y delicada, susurró:

La noche ha terminado.


Hoy cuelgan a una mujer acusada de brujería. Su vecina notó que, para su edad, lucía demasiado joven, así que la señaló de hechicería. Un juicio que ha tomado cuatro horas, dejando en pausa la búsqueda de los niños.

-Por favor, padre, son mis hijos...

-¿Qué no ves? Esta mujer es una bruja; posiblemente ella hasta pudo haber matado a tus hijos.

-Pero no hay nada en su casa que la pueda inculpar sobre mis hijos...

-¿Cómo te atreves a contradecir mis investigaciones?

-Lo siento, padre, yo solo quiero a mis hijos...

En eso, un grito interrumpe la discusión:

-¡Los niños están bien! -grita el pregonero.

El padre sale corriendo a abrazar a los muchachos. Había sacado fuerza de donde no tenía, aun cuando su salud estaba algo débil, pero la alegría era más fuerte.

-¿Dónde estuvieron?

-Papá, yo... -dijo Nihil.

-Papá, a Nihil se le cambiaron los ojos de color...

Al escuchar esto, el padre le tapó la boca a Secondo de inmediato. Sabía que, si la gente del pueblo escuchaba eso, el siguiente en ser ahorcado o decapitado sería su hijo.

-Vamos a casa.

El hombre se voltea y agradece al sacerdote, aun cuando este no haya hecho nada bueno por ayudarlos.

-Recuerda que debes estar aquí en el momento de la Inquisición, o habrá castigo -le advierte el sacerdote.

-Sí, entendido -responde, mientras jala a sus hijos hacia su pequeña casa.

-¿Puedo saber qué pasó?
-Papá, puedo explicarlo -dice Nihil-. Nos atacaron; eran unos espectros...

Al escuchar esto, el padre se detiene, perplejo:

-¿Qué?

-Sí, papá -dice Secondo, procediendo a narrar todo lo sucedido.

-No, eso no es posible...

-Nos quedamos en una iglesia y nos apareció un tipo muy alto que me dijo que era el elegido.

El padre los mira con profunda seriedad y tensión:

-Escúchenme bien, Nihil y Secondo. No le digan nada de esto a nadie. Es momento de decirles la verdad...
Los chicos guardan silencio, expectantes.

-Yo y su madre pertenecemos a otra división de humanos, con características peculiares, fuera de lo común: magia. Nadie debe enterarse. Yo estoy muy enfermo; saqué fuerzas que tenía reservadas, y eso indica que mis días se han acortado. Pero estaré aquí para explicarles qué somos.
El hombre toma aliento antes de continuar:

-Debido a la casi extinción de las plantas que se han señalado para los conjuros de brujas -aquellas hierbas que debería consumir-, nunca me recuperaré...

Pero antes de irme, les enseñaré de qué les hablo.

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⏰ Last updated: Aug 29 ⏰

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