El desierto era árido y tranquilo, no había nubes, no había ruido, nada más que una paz árida y seca.
Entonces, un ruido suena a lo lejos.
Una lancha de arena va a toda velocidad huyendo de unos carroñeros.
Balas que vuelan por aquí y por allá.
Marcus, el joven adolescente que escapa mantiene una sonrisa emocionada mientras prepara químicos para lanzarlos.
Marcus esquiva con su lancha de arena las balas de los carroñeros, entonces logra poner ácido en una botella, lanzandola hacia las lanchas de los carroñeros quienes algunos quedan heridos.
Una persecución intensa, pero a marcus no le importaba nada más que no perder su preciado aceite.
-"¡Coman arena, hijos de puta!"-
Dijo Marcus antes de lanzar una botella de vidrio que generó una enorme espuma caliente que desvío a los carroñeros.
Pero algunos aún lo perseguían.
marcus miró hacia atrás.
-"¿Qué no se cansan?"-
Dijo mientras agachaba la cabeza para no ser herido por una bala.
Entonces se le ocurrió una idea brillante y frenó en seco, los carroñeros se desviaron y siguieron hacia adelante, sin tiempo a frenar.
Y mientras trataban de dar la vuelta, se descarrilaron los que faltaban, cayendo a la arena.
Marcus con una risa burlona les sacó el dedo del medio mientras se movía en su lancha. Usando una tela para borrar el rastro detrás de el.
-"Eso estuvo cerca. Me pregunto porque quieren tengo el aceite.. Meh, ahora es mío de todas formas."-
Dijo Marcus acomodándose los lentes de mecánico para que no le entre arena a los ojos.
Luego de unas horas viajando por la arena llegó a una casa de madera en medio del desierto.
-"¡Tengo mercancía!"-
Gritó Marcus con emoción.
Una chica seria, de pelo negro y con una cicatriz en el ojo se acercó a el con una expresión amenazante, extendiendo el cuchillo hacía Marcus.
-"¿Es el aceite?"-
Preguntó la chica.
Marcus no se dejó intimidar y sonrió.
-"Si, el aceite que pediste, Vela."-
Vela asintió y tomó el aceite antes de sentarse en la mesa y tomar un trago de agua.
-"las cosas se ponen complicadas allí afuera, los carroñeros están más irritantes que antes. Ayer vino la noticia que la banda de los buitres anduvo saqueando los bares y tabernas de su zona."-
Dijo Vela con seriedad mirando la mesa.
Ella se giró hacia Marcus.
-"Si seguimos así, nos encontrarán y todo el plan se irá a la mierda."-
Marcus sonrió.
-"no te preocupes, ve a descansar, en un rato me encargaré de la máquina."-
Dijo Marcus mientras caminaba al segundo piso.
Tomo sus herramientas y bajo al sótano donde estaba su más grande invento, una máquina de taladro que hacía túneles hacia el agua.
-"parece que a esta chica le falta mantenimiento"-
Dijo Marcus golpeando suavemente la máquina.
Una risa sonó tras de el.
-"No te preocupes Marcus, ya la revisé."-
Marcus se giró sonriente.
Un hombre con bigote, las manos llenas de aceite de motor.
-"Te adelantaste, Karl."-
Dijo Marcus con una sonrisa antes de acostarse a dormir un rato en el suelo.
-"tal vez.. solo cinco minutos de descanso.."-
YOU ARE READING
Escape a contraviento
Science FictionUn adolescente que vive en un mundo desértico que sobrevive gracias a sus inventos se encarga de buscar la forma de encontrar chatarra para sus máquinas escapando y robando a otros carroñeros como el.
