Todo partido comienza con una primera jugada.
Mi teléfono vibró sobre la mesa.
Miré la pantalla sin demasiado interés. Era un número que no tenía registrado.
Número desconocido:
Buenas tardes, ¿hablo con la señorita Alexa?
Alexa:
Sí, ella habla. ¿En qué puedo ayudarte?
Número desconocido:
Oye, me llamo mucho la atención tus servicios. Mi amigo Raúl me pasó tu contacto. Me dijo que eres buena para este tipo de eventos.
Alexa:
Depende del evento. ¿Qué necesitas?
Número desconocido:
En una semana es el cumpleaños de mi hija y no quiero llevarla solo. Necesito que me acompañes durante el evento.
Alexa:
El precio por todo el evento serían veinte mil pesos. Me das la mitad antes del evento y la otra mitad al terminar.
Alexa:
¿Y qué tendría que hacer exactamente?
Número desconocido:
Básicamente, ser mi acompañante. Tú dices que nos conocimos en Nueva York y yo me encargo del resto.
Alexa:
¿Solo eso?
Número desconocido:
Solo eso. Bueno... estará mi expareja y su nueva pareja, así que probablemente habrá un poco de drama familiar.
Alexa:
Ah. Entonces quieres presumir acompañante.
Número desconocido:
Digamos que quiero evitar ciertas preguntas incómodas.
Alexa:
Con que sea mi trabajo, el drama familiar no es problema.
Número desconocido:
Sabía que Raúl no se equivocaba contigo.
Alexa:
Hablando de eso, ¿él sabe todos los detalles?
Número desconocido:
Sí. El evento es el viernes de la próxima semana, a las tres de la tarde.
Alexa:
¿Código de vestimenta?
Número desconocido:
Formal. Pero quiero que vayas vestida de rojo.
Alexa:
¿Es un fetiche tuyo?
Número desconocido:
¿Qué?
Alexa:
El rojo. Lo pediste muy específico.
Número desconocido:
No. Solo... se me acordó mi corbata.
Alexa:
Ajá.
Mándame la ubicación del lugar y dime qué necesito saber de ti para que la historia sea creíble.
No quiero terminar improvisando algo frente a tu ex.
Número desconocido:
Créeme, improvisar va a ser lo más sencillo de la noche.
Alexa:
Eso no me tranquiliza precisamente.
Número desconocido:
Te va a ir bien. Además, con lo hermosa que eres, dudo que alguien se concentre demasiado en hacer preguntas.
Alexa:
¿Así empiezas a coquetearle a tus acompañantes?
Número desconocido:
Solo a las que me lo ponen fácil.
Alexa:
Qué peligro.
Número desconocido:
Entonces, ¿trato hecho?
Alexa:
Trato hecho. Mándame la ubicación.
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El viernes llegó más rápido de lo que Alexa esperaba.
Había aceptado el trabajo sin darle demasiadas vueltas. Era sencillo: acompañar a un hombre al cumpleaños de su hija, fingir que se conocían desde Nueva York y mantener una historia creíble durante unas horas.
Nada que no hubiera hecho antes.
Cuando llegó al lugar, bajó del auto y revisó una última vez su vestido rojo antes de entrar.
Dentro, la fiesta ya había comenzado.
Alexa buscó con la mirada al hombre que la había contratado. No tardó demasiado en encontrarlo.
Memo estaba hablando con algunos invitados cuando levantó la mirada.
Y se quedó quieto.
Por un momento, pareció olvidarse de lo que estaba diciendo.
La había imaginado de muchas maneras después de hablar con ella por teléfono, pero verla frente a él era diferente.
El vestido rojo que había pedido, su seguridad al caminar y la manera en que parecía no necesitar esforzarse para llamar la atención hicieron que Memo la mirara un segundo más de lo necesario.
Alexa finalmente lo vio.
Se acercó a él con una pequeña sonrisa.
—¿Memo?
Él reaccionó y sonrió.
—Alexa.
—Espero que no hayas cambiado la historia.
—No. Nueva York, ¿recuerdas?
—Perfecto.
Memo la observó de arriba abajo discretamente.
—Te ves... hermosa.
Alexa soltó una pequeña risa.
—¿Eso también forma parte del trabajo?
—No necesariamente.
—Entonces compórtate.
—Lo intentaré.
Durante el resto del evento, Alexa cumplió perfectamente con su papel.
Saludó a los invitados, habló con la familia de Memo y, cuando fue necesario, actuó como si entre ellos existiera una confianza que en realidad no tenían.
Memo, por su parte, comenzó a disfrutar demasiado de tenerla cerca.
Y Alexa lo notó.
La noche pasó entre conversaciones, fotografías y algún que otro momento incómodo con la expareja de Memo.
Cuando finalmente terminó el evento, Alexa se despidió de él.
—Bueno, creo que sobrevivimos.
—Más de lo que esperaba.
—Entonces mi trabajo está hecho.
—Sí... aunque tengo una propuesta.
Alexa levantó una ceja.
—¿Qué propuesta?
—Una cena.
—No.
La respuesta salió tan rápido que Memo soltó una pequeña risa.
—Ni siquiera lo pensaste.
—Porque ya sé la respuesta.
—¿Y por qué con Raúl sí sales?
Alexa lo miró, un poco sorprendida.
—¿Raúl?
—Sí. ¿Por qué con él sí?
—Raúl es mi cliente frecuente.
—¿Y eso qué significa?
—Que me da buena propina. Si me paga, salgo con él.
Memo sonrió ligeramente.
—Entonces, ¿cuánto me cobras por cenar conmigo?
Alexa negó con la cabeza.
—Fíjate que soy ocupada.
—No te estoy diciendo el día todavía.
—Pues tampoco te estoy diciendo que sí.
—Tú dime una cantidad y te pago.
Alexa soltó una risa.
—Una cena conmigo y te no vas a arrepentir.
Las cosas no funcionan así.
—¿Y por qué no? —dijo Memo—. Te pago 60 mil si es necesario.
—Lo voy a pensar —dijo Alexa para después subirse a su carro e irse.
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Tiempo extra
FanfictionAlexa está acostumbrada a que los hombres paguen por tenerla a su lado, pero nunca imaginó recibir una propuesta como la de Guillermo "Memo", un famoso futbolista y padre soltero. Memo necesita una acompañante para asistir al cumpleaños de su pequeñ...
