Sinopsis

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Llevar el apellido Grindelwald en el pecho pesaba más que cualquier sortilegio de peso muerto, pero Kaylani nunca dejó que esa sombra oscureciera su mirada, menos cuando el Sombrero Seleccionador rozó sus cabellos blancos y gritó «¡Slytherin!», el Gran Comedor contuvo el aliento esperando a una tirana en potencia, sin embargo, lo que encontraron, en cambio, fue a una chica risueña, cálida y justa, que prefería compartir dulces de Honeydukes antes que discutir sobre la pureza de la sangre.

A pesar de su carácter afable, su lealtad por las serpientes era inquebrantable, formaba un equipo inseparable con los chicos, conocidos por todo Hogwarts como los Slytherin boys, entre las bromas pesadas de Blaise Zabini, la arrogancia protectora de Draco Malfoy, y los sarcasmos de Theodore Nott en la sala común, Kaylani era el corazón sensato que los mantenía fuera de las detenciones más severas.

Sin embargo, su empatía no cabía en una sola mesa, no era raro verla en los terrenos del castillo debatiendo de herbología con Neville, intercambiando apuntes con Hermione o riendo a carcajadas con los Gryffindors junto al Lago Negro, borrando con naturalidad la histórica rivalidad entre casas, esa luz propia fue precisamente lo que atrajo a Tom Riddle.

Heredero de un nombre temido y criado bajo la estricta mirada de las sombras, Tom solía mirar al mundo con una frialdad calculadora, pero con Kaylani, todas sus defensas se tambaleaban, ella no le temía ni buscaba complacer su poder, en cambio, lo desafiaba con inteligencia en Pociones y le sonreía sin dobles intenciones en los pasillos de la torre de Astronomía.

– Tu abuelo quiso conquistar el mundo por la fuerza, Kaylani – le susurró Tom una noche, mientras la nieve caía sobre el patio del reloj y sus dedos rozaban suavemente la mano de la chica – Y tú pareces tenerlo a tus pies sin disparar un solo maleficio – la mira –

– El poder no vale nada si tienes que obligar a la gente a quedarse a tu lado, Tom —respondió ella, entrelazando sus dedos con los de él mientras una chispa dorada danzaba en sus ojos – y por primera vez, el joven Riddle contempló un destino diferente al de la ambición desmedida que profesaba su padre, uno donde el apellido no fuera una condena, sino el inicio de una historia completamente distinta –








¿Podrían estar juntos sin importar la guerra que se avecina?


Garras de Seda y Plata | Tom RiddleStories to obsess over. Discover now