LES VAMPUS: Capítulo I

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Como casi todas las mañanas Pim sale a hacer las compras que se necesiten. Obviemente hay días que, no, porque no se han terminado los insumos. Pero esta mañana toca ir al super chino, queda a penas a unas cuadras. Como ustedes ya saben Pim y Wielka viven en en Belgrano un barrio segun dicen las malas lenguas, los deslenguados y los atrevidos, un poco cheto.

-Wielka, me voy a hacer las compras, amor.

-Traeme salchichas.

Pim, que ya estaba junto a la puerta, se quedó mirándola.

-Salchichas! ¿qué te quedás asombrado?. Vos sabés que me gustan los panchitos con ketchup...¡Ay que ricos se me hace agua la boca, mirá!

-Sí, amor- responde con resignación. Pero es una resignación amorosa, con olor a refugio.

-Y no te olvides del dulce de leche y de la manteca!!!

-¿Cuál?

Wielka levantó la cabeza mientras ponía cara de fastidio.

Vos sabes bien. La gloria mantequil , la que me gusta a mí. La Dánica dorada, era para untar. No me vayas a traer otra, ¿eh?

-No, amor- soltó un suspiro

-Y el dulce de leche tiene que ser La Martona. La Serenísima no me gusta.

Pim agarró las llaves.

-¿No me querés acompañar?

-No.

-¿Por qué? El día está precioso. Es un día peronista.

- Vos sos loco, Pim? No me politices el blog, joputa! ...No voy. Hoy hay mucho sol.

Pim la miró durante unos segundos. Y luego soltó una carcajada -bah... cuando hay sol porque hay sol, cuando llueve porque llueve. Pero vos nunca querés salir.

-Yo salgo.

-¿Cuándo salís?

-Salgo protegida con care free, es broma. Salgo cuando me siento segura.

Pim se aproximó a ella y ofreciéndole sus brazos dijo - Te protejo yo, amor mío.

-No es lo mismo. además todavía no hice caca.

Pim suspiró.

-Bueno. Me voy solo.

Ya estaba abriendo la puerta cuando Wielka saltó del sillón todavía en camisón y pantuflas.

-Esperame!!!

Pim se dio vuelta.

-¿Qué, entonces venís?

-Hago caca, me cambio y vamos. Me pongo la capelina que me tapa toda.

-¿La de viuda del siglo XIX?- rió su esposo

-Sí, y una carefree, pero las nocturnas que protejen mejor.

-¿Por qué? , ¿qué carajos?- dijo Pim desorientado. Aunque ya acostumbrado a las conversaciones con su esposa.

-Somos vampiros Pim. Si me pongo la Carefree nocturna me va a protejer más, ¿no? por lógica, bebé. No vez que no pensas, no pensas- Dijo tocándose la cabecita.

-Ay, Wielka!

La pequeña vampira subió las escalera rapido para cambiarse y poder salir con su amado Pim a comprar a "lo del chino".

Mientras tanto Pim repasaba - Papel higienico, Pinol, manteca Dánica, dulce de leche La Martona y salchichas. Desde arriba se oyó la voz de Wielka:

-Compremos dos paquetes de docena, y no dos de media!

-Amor,¿ para qué queres tantas salchichas?

-Para comer... estoy en fase lutea!-respondió mientras bajaba la escalera- Menos mal que no estamos en luna roja porque me cagás con un bebito!.

-Pareces un pompón, gordita linda, te amo.

Y era cierto parecía un cambalache hermoso de ropa de todas las épocas. Pantubotas, medias de rayas, vestido de flores, buso rojo, chal de encaje y una capelina negra enorme y su bolso lleno de pins y de chucherías, su bolso verde oliva.

Fin del capítulo,

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