Capítulo 1 - La tormenta

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El viaje debía ser perfecto.

Al menos eso decía el folleto de la escuela.

Siete días en un enorme crucero, lejos de las clases, con piscinas, comida, excursiones y todo lo necesario para que aquellos estudiantes tuvieran las mejores vacaciones de sus vidas.

Para Valeria, significaba una semana sin profesores persiguiéndola por llegar tarde.

Para Sofía, significaba una semana en la que finalmente podría leer tranquila.

Aunque había un pequeño problema.

Estaban sentadas juntas.

Sofía tenía un libro abierto sobre las piernas mientras tomaba apuntes cuidadosamente. Valeria, en cambio, llevaba varios minutos intentando llamar su atención.

Finalmente, se inclinó sobre el asiento.

Valeria: —¿Podrías dejar de estudiar aunque sea durante cinco minutos?

Sofía ni siquiera levantó la mirada.

Sofía: —¿Podrías dejar de molestarme aunque sea durante cinco minutos?

Valeria: —No.

Sofía suspiró y pasó la página.

Sofía: —Entonces no veo por qué debería hacerlo yo.

Valeria soltó una carcajada.

Eran completamente opuestas.

Sofía era una de las mejores alumnas de la escuela: inteligente, responsable, tímida y bastante reservada. Siempre llevaba sus tareas hechas y rara vez hablaba con alguien si no era necesario.

Valeria era todo lo contrario.

Extrovertida, impulsiva y con una facilidad impresionante para meterse en problemas. Se había saltado tantas clases que algunos profesores ya ni siquiera se sorprendían cuando la veían aparecer a mitad de la jornada.

Y, por alguna razón, siempre terminaban discutiendo.

Valeria: —Algún día vas a descubrir que la vida es algo más que estudiar.

Sofía cerró lentamente su libro.

Sofía: —Y algún día tú vas a descubrir que las consecuencias existen.

Valeria: —Qué miedo.

Sofía: —No estoy bromeando.

Valeria: —Yo tampoco.

Sofía la miró durante unos segundos.

Sofía: —¿Sabes qué? Déjame en paz.

Valeria sonrió.

Valeria: —Como quieras, cerebrito.

Sofía volvió a abrir su libro.

Ninguna de las dos podía imaginar que aquella sería su última discusión en condiciones normales.

La tormenta

Varias horas después, el cielo comenzó a oscurecerse.

Al principio, nadie se preocupó.

Era solamente una tormenta.

El crucero continuó avanzando mientras las primeras gotas golpeaban los enormes ventanales.

Pero poco a poco, el viento comenzó a aumentar.

Las olas crecieron.

El barco empezó a balancearse.

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