3 x 23- Locura

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La mansión Vaublanc se había vuelto un lugar frio, un sitio donde ya no se podía vivir sin sentirse todo como si fuese aquello una jaula, una jaula de oro que ni si quiera ahora el carcelero salía.

Porque Gael... Estaba molesto, más que molesto se podría decir.

Se encontraba en su salón de diseño, intentando enfocarse en hacer algo pero no podía olvidar lo que ahora sabía.

Su hijo... Aquel ser que creo Meles por culpa del deseo de su esposa por haber pedido a Abel... Era Feline.

Era quien portaba la joya de la destrucción.

Le vino fugaz el recuerdo de cuando este se peleó con Adán, el cómo lo vio y el cómo ya no se achanto cuando fue a darle una reprimenda y como incluso lo había dejado malherido cuando se pelearon entre ambos.

Él había ganado, pero... Adán había vuelto a escaparse bajo sus dedos y en ese momento no lo comprendía el cómo lo había hecho. Recordó cuando fue a ver dónde estaba Adán a la mañana siguiente luego de aquello, la habitación estaba destrozada, como si un huracán hubiera cruzado por el lugar y con un olor bastante extraño en el ambiente cuando estuvo ahí que hizo sentir que algo no cuadraba del todo.

Pero ahora lo entendía, y eso le frustraba porque lo tuvo tan cerca de conseguir una de las joyas pero a la vez... Tan lejos.

— ¡Maldita sea!

Gael golpearía la mesa de frustración con sus puños mientras apretaba su mandíbula mientras veía a la mesa.

—Estuve tan cerca... Tan cerca... ¡Pero se me ha escapado! ¡Se me ha escapado de las manos!

—Gael...

La voz de Skoros sonó detrás de él, haciendo que el adulto se girase para verlo con enfado.

El Neuma mariposa por su lado se veía aterrado, se veía genuinamente preocupado por lo que estaba ocurriendo y por el mismo actuar del adulto.

— ¿Qué demonios es lo que quieres? — gruño Gael furioso

—Esto es muy peligroso, más de lo que tú piensas... No estamos hablando de un Neuma normal el que porta tu hijo, es el Neuma de la Destrucción, es el más poderoso de todos y quien está encima de nosotros. No tengo el poder para poder si quiera manejar a este, es imposible pelear contra una fuerza que no puede parar.

Gael afilaría su mirada, haciendo temblar a Skoros y con ello cuestionarle rabioso.

— ¿A qué te estas refiriendo Skoros?

—Que te rindas Gael Vaublanc... — hablaría intentando mantenerse firme Skoros—Ríndete... Tu pelea para revivir a tu esposa es un camino plagado de imposibilidades, deja a tu esposa descansar ya de una maldita vez... Has hecho mucho daño a este mundo y a tus cercanos solo por ese deseo loco de tener a tu esposa... Pero esto no es sano. No es sano para nadie.

Pero eso en vez de disuadir a Gael, lo hizo enfurecer aún más.

— ¡Serás miserable!

El hombre agarraría a Skoros con sus dos manos, apretándolo entre ellos mientras su rostro se contorsionaba en ira.

— ¿¡Cómo te atreves a decir si quiera esa!? ¿¡Sabes lo que estoy arriesgando!? ¿¡Sabes si quiera el dolor por el que estoy pasando!? — le grito el adulto a la criatura mariposa entre sus manos.

Miracle (Temporada 3: Regencia)Stories to obsess over. Discover now