¿Qué es la nostalgia?
Me pregunté una tarde, sentado junto a la silenciosa compañía de un lago, sumergiendo mi vista en el azul pacífico del agua.
Saqué mi teléfono del bolsillo y busqué el significado de la palabra en internet.
"Una emoción agridulce; la mezcla imperfecta entre la tristeza y la alegría. Un anhelo profundo por personas, lugares o épocas vividas que nos dieron felicidad."
Fue una respuesta cruda....
Verdadera.
Pero no lograba describir ni ilustrar lo que mi interior sentía en realidad.
Esa misma tarde de domingo llegué al departamento sin muchos ánimos. Mis amigos, con los que me había mudado, aún no habían regresado.
La vivienda era espaciosa para una sola persona, sin embargo, las paredes parecían oprimirme y sumergirme en sus silencios inanimados.
Fui directo a mi habitación, la cerré desde adentro con llave y me puse auriculares que reproducían música a todo volumen con el propósito de no pensar...
De no sentir...
Pero mi mente siempre me jugaba en contra; rondaba una y otra vez sobre ese sentimiento, dando vueltas en círculos sobre la misma maldita pregunta.
¿Qué es la nostalgia?
Casi como si mi consciencia intentase descifrar qué pasaba con ella misma... Como si quisiese descubrir al culpable que le generaba ese vacío inamovible en el pecho que le cortaba la respiración y hurgaba en sus recuerdos para hacerla sufrir.
Intenté ignorarlo, como venía haciéndolo durante semanas...
Pero de nada sirvió.
Prácticamente me arranqué los auriculares cuando una canción trajo consigo un recuerdo vacilante. La canción que dediqué a una de las personas que más amé en mi vida.
La canción era hermosa. Su significado lo era aún más. Cada palabra del estribillo se enlazaba con la siguiente, logrando expresar en versos un sentimiento que no era sencillo de interpretar.
Esa canción tan perfecta que repetía una y otra vez, sintiendo mariposas en el estómago en cada oportunidad....
Y ahora, escucharla, tan solo me traía un recuerdo agridulce de lo que alguna vez fue y ya nunca será.
Era irónico.
Injusto.
Me levanté de la cama enojado.
¿Por qué?
Ni siquiera yo lo sabía.
Pero quise averiguarlo. Quise descubrir cuál era la explicación a ese sentimiento que me embriagaba de amargura y no me dejaba avanzar. Quizá la respuesta ya estaba escrita, solo que yo no quería buscarla.
Me puse de cuclillas al costado de la cama y hurgué debajo de ella hasta dar con una caja de zapatos vacía...
Zapatos que había desechado ya hace años.
Sostuve la caja entre mis manos, con el cuidado que se sostiene una pistola cargada, la cual bastaba con apretar el gatillo para terminar de destrozarme...
Me levanté del suelo, abrí la puerta de mi habitación y me dirigí a la sala principal.
Lancé la caja polvorienta sobre la mesa redonda.
Redonda como la mesa en la que solía comer junto a mis padres, la mesa de la casa que me vio crecer.
Donde di mis primeros pasos en este mundo, donde hice cientos de travesuras, donde compartía cada almuerzo y cena con mi familia...
