Espécimen Letal

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Hemos hecho de todo en nombre de la ciencia. Hemos creado dolor y pesadillas. Incluso hemos traído muerte por el bien de nuestros estudios. Y, sin embargo, jamás habíamos visto algo así. Ahora sabíamos que no estaban solos en su hábitat. Había algo más caminando entre ellos.

Era un trabajo de rutina; debíamos tomar un par de especímenes extras para tomar muestras y mantener el inventario completo. Algunas veces los devolvemos a su hábitat; otras no sobreviven a los experimentos.

Como siempre, actuábamos en la noche. Mantenernos en secreto es parte de nuestro trabajo y lo que nos asegura que el pacto se cumpla. No sentimos culpa de lo que hacemos. Todo es necesario en nombre de la ciencia. Machos, hembras, crías. Tomamos muestras de todo y tomamos nota de sus reacciones al hacerlo. Sus gritos, los fluidos que salen de sus ojos. Con el tiempo aprendimos que sus sonidos primitivos tienen significados que varían de región en región. Pero en el dolor extremo todos hacen los mismos alaridos al sentir nuestras máquinas explorando sus cuerpos.

¿Por qué preocuparnos por eso? Son solo animales y hay demasiados especímenes como para que nuestra intervención cause algún impacto.

Decidimos acercarnos a su hábitat y tomar a los primeros que estén a una distancia segura. Sus rutas migratorias, para nuestra suerte, están bien definidas; solo debíamos posicionarnos y esperar.

Se hacía tarde, así que le indiqué a mi compañero que tomáramos a los siguientes que pasaran por las líneas negras.

Debimos haber esperado un poco más.

Los especímenes eran un macho y una hembra, adultos. Justamente lo que necesitábamos. Llevamos a ambos especímenes al laboratorio y los preparamos para la extracción de sus células sexuales. Ambos animales gritaban en nuestra presencia con terror absoluto. Aunque el macho se notaba más agresivo y fuerte que otros de tamaños más imponentes que hemos capturado. El equipo de científicos había comenzado a dudar. Decidimos, solo por precaución, separarlos en salas diferentes. Tomamos lo que necesitábamos de la hembra y la abandonamos inconsciente en su hábitat. Le tocaba el turno al macho; los gritos de horror tenían una agresividad propia de los depredadores que poco tenían en común con esta especie.

Los sonidos y los gestos cada vez más agresivos merecían ser anotados por la novedad que eran para nosotros. Fue entonces cuando detectamos algo anormal. Sus piezas dentales de la parte superior eran distintas a las de los otros especímenes de su especie. Eran largos y afilados, más propios de un animal carnívoro. Los métodos usuales de contención para esas criaturas estaban siendo ineficaces. Esa criatura ya se había acostumbrado a nuestra presencia, ya no nos temía. Se había vuelto hostil; era demasiado peligroso para liberarlo. Decidimos exterminarlo luego de los experimentos.

Las incisiones y las muestras de rutina le provocaban el dolor esperable, pero lo enfurecían al punto que movía la cabeza intentando mordernos. Jamás en nuestros años de investigación habíamos visto algo así y eso era solo el comienzo de las sorpresas. Las heridas hechas por las incisiones que normalmente curamos nosotros mismos para eliminar las pruebas de nuestra intervención ya estaban curadas. Eso nos hizo hacer nuevos experimentos, hiriendo distintas partes de su cuerpo con una herramienta cortante solo para ver cómo cada herida se cerraba sola.

El jefe de laboratorio se encontraba fascinado. Busco en todas las bases de datos antecedentes de casos así, pero no había nada similar. Salvo unos registros tomados como ficción que señalaban la existencia de una criatura similar. Fue necesario un intérprete de la lengua de esos animales que nos explicara qué criatura teníamos en nuestro poder.

Según esos seres, se creía que había entre ellos una variante que los cazaba durante la noche y que no podía morir por métodos normales. Que la única forma de protegerse de ellos era portando aquel símbolo "T" que aparece en todas las regiones. No sabíamos qué significaba, pero lo habíamos visto como adornos en los especímenes miles de veces. Al parecer creen que es algún artefacto de protección en sus creencias sin sentido. Observábamos a aquella bestia humanoide, cómo intentaba liberarse, incluso hiriéndose a sí misma en el proceso. Su peligrosidad estaba a la par de su valor.

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