Gises

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La luz de la computadora le cansaba los ojos. Frente a él, la hoja en blanco del documento parecía burlarse de las horas que le esperaban.

Llevaba casi veinte minutos mirando el cursor parpadear sin escribir una sola palabra.

Cuando su gerente de publicidad le propuso escribir un libro sobre su vida, no había reaccionado con con mucho entusiasmo. ¿Quién querría leer sobre su infancia? ¿Sobre los años en aquel barrio? ¿Sobre las calles polvorientas de la colonia donde había crecido y las tardes enteras que pasaba con las manos llenas de gis?

No le parecía una buena idea, pero su gerente había insistido.

—Inspirarás a más niños, Felix —le dijo—. Les harás saber que existen oportunidades, que no necesitan nacer en una cuna de oro para convertirse en alguien.

Tal vez tenía razón, al menos la suficiente como para convencerlo.

Después de todo, él mejor que nadie sabía lo difícil que era salir adelante desde la clase no privilegiada para lograr sus sueños.

Y sin embargo, era tan complicado comenzar a escribirlo.

Suspiró y apoyó la espalda contra el respaldo de la silla.

Ahí estaba, con una carrera que había comenzado hacía tantos años que ya parecía pertenecerle a otra persona. Había pintado para galerías, museos, coleccionistas de todo el mundo. Su nombre estaba escrito en catálogos que jamás imaginó tener entre las manos.

Entonces... ¿por qué no podía comenzar a contar su historia?

Tomó el lápiz que descansaba junto a la computadora y lo hizo girar entre sus dedos.

Pensó en su infancia.

En aquel día, en aquel niño, en aquella banqueta.

En aquellos gises.

"Cuéntale al mundo quién eres, Felix".

Ese era el problema.

Porque no sabía quién era sin contar primero quién había sido Hyunjin.

Mirando la hoja en blanco, un sentimiento de melancolía se formó en su pecho. Los recuerdos comenzaron a instalarse después de tantos años con una claridad abrumadora.

Sus dedos finalmente comenzaron a moverse sobre el teclado.

Las palabras aparecieron una tras otra.

¿Cómo se supone que uno comienza a contar una vida?

¿Con el día en que nació?

¿Con el primer cuadro que vendió?

¿Con el día en que su nombre apareció por primera vez en una galería?

No.

La mía comienza mucho antes.

Comienza con unos gises.

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