En los últimos días Hirose había estado sintiendo que un aroma invadía su espacio.
Era un aroma ácido, pero dulce, con la frescura de un té de cítricos, pero con una presencia opresora. El aroma no era fuerte, sino que más bien se sentía con el aire. Como si se desprendiera de alguna prenda en movimiento por el viento. A pesar de eso, el Omega de Hirose se sentía molesto e irritable por tal presencia, pero a la vez curioso y expectante.
Cómo no, si era el aroma de un alfa.
El problema es que no sabía de dónde venía.
De alguna forma Hirose llegaba a casa y podía sentir las feromonas de aquel alfa pegadas a su piel, a su ropa. Sobre su cabello, en su habitación. Podía sentir que aquel aroma lo estaba ahogando y asfixiando. Pero cada vez que intentaba olfatear en el aire, no podía encontrar la fuente de aquel aroma.
Su grupo de amigos se conformaba principalmente por betas y omegas. Los únicos alfas que conocía y que podían estar tan cerca de él como para llenarlo de su aroma eran el profesor Otogiri y Kosei Matsumura. Pero Otogiri-sensei se caracterizaba por tener un aroma amaderado de pino, mientras que la última vez que vió a Matsumura fue hace tres semanas y Hirose había estado teniendo estos problemas desde hace dos.
En el instituto los alfas que conocía se mantenían con su propio grupo de amigos o eran aún demasiado jóvenes como para tener feromonas tan fuertes. Los de último año apenas interactuaban con Hirose y sus amigos.
Y aún así, Hirose no podía deshacerse del olor.
¡Qué desvergonzado que hubiera tal persona esparciendo así como así sus feromonas!
Lo peor es que era como tratar de atrapar un gato que huye. Cada vez que Hirose parecía encontrar el origen, el aroma se desvanecía en el aire. Era muy difícil seguir su rastro.
"¡Ahí está de nuevo!". Hirose se puso de pie inmediatamente. Su silla raspó el suelo de madera de la biblioteca y escuchó múltiples murmullos que lo instaban a callarse.
Hirose los ignoró, buscando con la mirada a su alrededor, escudriñando a la persona que había pasado cerca de él hace unos momentos puesto que él aroma había vuelto como una brisa. La persona era un alfa, pero no era el dueño de ese peculiar aroma.
"¿Hirose?".
El castaño miró hacia abajo, los ojos de Nakamura estaban fijos en él. Sus orejas estaban algo rojas y tenía la boca entreabierta, como si quisiera decir algo.
Nakamura y él llevaban meses de ser amigos y su relación, desde aquella salida al parque, se había hecho cada vez más fuerte, pese a que no estaban en el mismo grupo de clases este año escolar.
Cuando supieron de sus grupos, Hirose pudo captar la sutil tristeza en los ojos de Nakamura. Él le había dado una sonrisa y le prometió que eso no cambiaría en absoluto su amistad. Nakamura lo había escuchado, le había dado apoyo, y había sido demasiado lindo con él, Hirose no podía dejar que la amistad terminara por eso, así que se había empeñado en incluir a Nakamura en sus planes. Y a su vez, Nakamura se había vuelto cada día más abierto socialmente y menos tímido.
Lo que los llevaba a salidas como hoy, en las que sólo estaban ellos solos, compartiendo charlas y pequeñas risas, e incluso estudiando. Nakamura era muy bueno estudiando, era pacientes dedicado, todo lo contrario a Hirose, por lo que era un muy buen compañero de estudios.
Hirose se sintió avergonzado por su comportamiento y tomó asiento nuevamente. Miró a Nakamura y se disculpó.
"Lo siento, es que, siento que me estoy volviendo loco". Dijo mientras se encogía de hombros.
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¡Date cuenta, Hirose!
Fanfiction"Ah, Nakamura, vas a pensar que estoy loco, pero, ¿Últimamente no sientes el aroma de un alfa?" Nakamura lo miró por unos momentos con los ojos muy abiertos, luego negó. "En absoluto".
