Desde hace un tiempo Mercurio ha aprendido a no ver demasiado a Venus cuando se encuentran sus orbitas, todo parecía simplemente más fácil de esa forma pero Venus era muy brillante ante sus ojos.
No literalmente aunque de cierta manera esa era gran parte de la razón. Desde la posición de Mercurio, Venus podía parecer casi dolorosamente luminoso contra la oscuridad del espacio, envuelto en esas espesas nubes de tormentas en su superficie que ocultaban cualquier secreto que existiera debajo de ellas.
Pero para Mercurio significaba otra cosa.
Siempre que miraba a Venus durante demasiado tiempo, olvidaba dónde estaba. Se olvidó de las interminables exigencias del Sol, se olvidó de las burlas de la Tierra hacia algún tema de conversación entre ellos, Se olvidó de Marte, Júpiter, Saturno, todos ellos avanzando en sus predecibles rutinas en el espacio.
Durante unos instantes, solo existía Venus y eso era muy peligroso.
"Otra vez te quedaste mirando."
Mercurio casi se sale de su órbita.
Venus estaba a su lado mirándolo de manera que era difícil ocultar lo desinteresado que estaba en su propósito.
"¡¿QUÉ?!" Venus se rió de su expresión. "Dije que me estás mirando fijamente otra vez."
"No es cierto." Mercurio negó con burla pero su rostro estaba casi preocupado. "Por supuesto que sí." Le responde Venus, sin embargo Mercurio es rápido a refutar su contra ataque.
"Estaba mirando al Sol."
"El Sol está detrás de ti." Mercurio se quedó congelado.
"...Estaba mirando algo cerca del Sol."
"Muy convincente." Venus se acercó, divertido ante la situación y Mercurio odiaba lo fácil que él lo ponía nervioso cuando los demás no estaban. No debían estar tan cerca.
Sus órbitas no solían unirlos de esta manera, Pero de vez en cuando, las matemáticas coincidían a la perfección. Sus caminos se curvaron uno hacia el otro y durante un breve instante, pudieron hablar.
Mercurio vivía secretamente para esos momentos.
"Entonces" dijo Venus, "¿qué estabas mirando exactamente?"
"Nada."
"¿Nada?"
"Nada."
Venus ladeó la cabeza. "¿Fui yo?" El rostro de Mercurio se sonrojó al instante sin poder controlarlo. "¡No!" Venus sonrió.
"¿Entonces por qué estás rojo?"
"¡Soy Mercurio! Simplemente estoy..." Mercurio decidio callarse, Venus termino riéndose de él otra vez y, por alguna razón, Mercurio no podía enfadarse con él está vez. Había algo extrañamente pacífico en estar cerca de él cuando hablaban de todo ignorando sus diferencias.
Los demás planetas.
El Sol.
Las cosas ridículas que hacía la Tierra.
Las lunas que habían conocido.
Las cosas que deseaban poder experimentar también y aveces ni siquiera se hablaban, simplemente se pasaban del lado o lo más cercano que sus orbitas les permitia. Esos eran los momentos favoritos de Mercurio aunque nunca lo diría en voz alta.
Porque el silencio nunca se sentía completamente incómodo con Venus ahora, se sentía como un secreto.
Una noche, mientras orbitaban juntos sin la vista de los demás, Venus miró hacia las estrellas distantes. "¿Alguna vez te has preguntado cómo sería quedarse en algún lugar?" Mercurio lo miró. "¿Qué quieres decir?"
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Ensueño
FanficMercurio y Venus comparten un vínculo que existe solo en momentos fugaces entre sus órbitas infinitas. A medida que sus caminos se cruzan una y otra vez, crece entre ellos un afecto silencioso: el sueño de permanecer juntos.
