Sombra

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Una fría noche de otoño de 1995 se cernía sobre Sunset City, donde las puestas de sol eran tan bellas que incluso daban nombre a la ciudad.
Luna, de apellido Estrella, era una chica de 16 años completamente normal, siempre vestía muy callejera y cómoda, llevando su walkman a todos lados. Le encantaba la música, tanto escucharla como tocarla.
Esa noche, Luna paseaba tranquilamente por el parque, escuchando un cassette de indie rock, mientras pensaba en sus exámenes más próximos. Le encantaba el otoño, era su estación favorita, lamentablemente no le gustaba tanto Halloween como suele esperarse de alguien que ama tanto esta estación.
Luna miraba a todos lados: las farolas, los bancos, las parejas que iban caminando de la mano, etc. Nada raro para una noche de brisa ligera.
Casi terminando su paseo nocturno, volviendo a su casa ya fuera del parque, Luna se percató de una silueta que se adentraba en las ruinas de una estación de tren, datada de antes del 1970.
Ella, curiosa, decidió ir tras la sombra, dándose cuenta de que estaba corriendo por los propios raíles, claramente sin ningún peligro aparente ya que esas vías estaban desconectadas de la red ferroviaria desde hacía unos años para evitar confusión y accidentes.
La silueta al notar una presencia anormal (simplemente Luna había hecho ruido al pisar la vía) decide acelerar el paso, provocando que Luna imite el acelerón.
La persona misteriosa nada más sentir el cambio de marcha, bajó de las vías deslizándose con especial gracia directamente a la ciudad, a lo que Luna responde haciendo lo mismo, cuestionándose si la sombra tendrá conocimientos de hacer parkour. Por lo pronto, pareciera ser que sí, lo q significaba una cosa; fuera quien fuese, tenía menos de 25 años, pero más de 15 por la altura.
Pasados unos metros adentrados en la ciudad, Luna perdió de vista su objetivo, maldiciendo no haber sido tan rápida como para atraparla.
Luna volvió a casa, pero no podía parar de pensar en quién sería la persona que perseguía, y por qué huía.
Solamente se tumbó en la cama a pensar en varias opciones, rápidamente cruzaron su cabeza varias personas de su grupo de amigos. Todos tenían un estilo y gustos bastante de calle, no eran los más refinados, pero tampoco eran completos idiotas. Sólo hacían todo tipo de carreras de parkour y alguna que otra fiestecita improvisada. Muchos nombres cruzaron su cabeza, como Tom, quien era el más joven del grupo con 15 años de mes temprano, fue rápidamente descartado por ser de los peores en parkour del grupo.
También estaba Maxwell, Max para todo el mundo, 17 años, ágil, pero pésimo en velocidad.
Finalmente llegó a una chica que siempre había sido más callada en el grupo, su nombre era Julia, apellido desconocido ya que casi nunca hablaba. Suele vestir muy parecido a Luna, solo que casi todo de morado, siempre.
Encajaba mucho con la sombra de las vías: era ágil, rápida, y no solía ser muy valiente pero en momentos de estrés era una máquina de movilidad, tal y como la silueta que en una sola noche le ha dado a Luna tanto quebradero de cabeza.
-Mañana le preguntaré...
Se dijo Luna a sí misma mientras apagaba la luz y se intentaba dormir.
Ahora tenía un misterio que resolver, y un examen que no sabía cómo afrontar sin suspender por las pocas horas de sueño que iba a tener esa noche y posiblemente la siguiente.

Al ritmo del amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora