CAPÍTULO 1: UN APRIETO

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Era el 13 de mayo de 2005, en la capital de Lansing, Michigan. En la casa de la familia Player, todo estaba tranquilo.

Will Player dormía profundamente en su habitación cuando, de repente, sonó la alarma.

—¡Bip, bip, bip!

Will abrió lentamente los ojos y miró el reloj.

6:00 de la mañana.

—Hoy es mi último día de clases de secundaria... —pensó.

En ese momento, su madre, Mirian Player, abrió la puerta.

—Will, debes levantarte, lavarte y bajar a tomar el desayuno.

Will se acomodó entre las cobijas.

—Creo que es mejor quedarme dormido.

Mirian se acercó a la cama y lo miró seriamente.

—Hazlo ahora.

Will suspiró y se levantó.

—Está bien, mamá.

Fue al baño, pero cuando intentó abrir la puerta, descubrió que estaba cerrada.

—¿Qué...? ¡Oye!

Desde dentro se escuchó la voz de su hermanita menor.

—¡Llegué primero que tú!

Will reconoció inmediatamente la voz de Rosita Player.

—Oye, cara de renacuajo, sal del baño. ¡Ahora!

La puerta se abrió y Rosita salió.

—Primero, no me llames renacuajo. Y segundo, ten cuidado con tu ojo derecho. No olvides que un gato gigante te rasguñó hace años.

Will se quedó callado durante unos segundos.

—Lo sé, lo sé. Ahora déjame lavarme la cara.

Rosita comenzó a alejarse por el pasillo.

—Siempre me pregunto cómo Will casi perdió su ojo derecho...

Will entró al baño y cerró la puerta.

—Eso es una historia larga... de hace diez años.

Mientras se lavaba la cara, Will observó su reflejo en el espejo. Su ojo derecho le recordó aquel extraño acontecimiento de su infancia.

Después de terminar de arreglarse, regresó a su habitación, tomó sus libros y los guardó en su mochila.

Luego bajó a la cocina para desayunar.

—Buenos días —dijo Mirian.

—Buenos días, mamá.

Will se sentó y comenzó a desayunar. Rosita también estaba allí.

Cuando terminó, Will se levantó y se acercó a una fotografía que estaba colocada sobre un mueble.

Era una fotografía de Serafina Player, su madre.

Will la observó durante unos segundos.

Su expresión cambió.

Sin decir una palabra, tomó la fotografía y la dejó boca abajo sobre el mueble.

Después tomó su mochila y salió de la casa rumbo a la escuela.

Mirian, mientras tanto, estaba preparando sus cosas de doctora. Luego tomó algunas pertenencias y se preparó para salir junto con Rosita.

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