Un cuerpo solo puede tener una cabeza

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Maldito el destino que me maldijo, pedí vivir el amor, y conocí la preocupación, la ansiedad, el estrés, la alegría compartida... El amor enseña, pero también lastima, aunque esto solo lo hace en su otra forma de manifiesto, odio. Pues cuando el amor sufre rupturas, se transforma en odio, y vaya que duele el odio. Es algo sin sentido, como dijo buda, es beber un veneno esperando que le haga efecto al otro. ¿Por qué poseo estos sentimientos? ¿Por qué estás emociones me poseen a mi? Por qué este juego de poder entre mi razón y mi sentir. Maldita ironía, aprender a querer las rosas con espinas o olvidarse de las rosas.

Me siento vacío, creo que cargo con mi propia cruz, cruz que veo pequeña, no para menos, pues tengo la osadía de comparar la cruz que cargo con la de mi hermano mayor, él si que carga con un peso enorme, y aún así se ofrece a ayudarme con la mía, no quiero, ¿como podría aceptar ayuda de esa forma? Eso también es parte del proceso de aprender a amar y ser amado. Amar no es solo querer poseer a alguien, o pasar tiempo con alguien.

El amor es un vínculo emocional muy profundo que permite compartir emociones del otro como propias, es intercambiar un trozo de cada uno para llevarlo dentro de nosotros. Por eso no se deja de amar lo que una vez se amo, se puede transformar, pero no desaparecer, es por regla, por naturaleza, y como me jode la existencia esa maldita piedra en el corazón.

¿Por qué me disculpo tanto? Porque estoy inconforme conmigo mismo, no puedo ser yo, no logro ser yo, pero siendo honesto, ¿quién es netamente igual tanto en soledad absoluta como en multitud?

​El que me diga que es la excepción a la regla se está mintiendo, por más que querramos, inconscientemente estamos arraigados a cambiar detalles de nuestro comportamiento por el mero hecho de ser observados.

Solo me queda aprender de mi, valorarme, cuidarme, enseñarme y amarme, pues soy el único que estará el 100% del tiempo incondicionalmente, quiera o no, comparto batallas.

Tener una guerra dentro de uno mismo es ir a la ruina, un cuerpo solo puede tener una cabeza, un líder.

"Me siento tan diferente por no compartir los mismos gustos por los eventos sociales, salir de fiesta, discotecas, salidas de ese estilo, algunas veces no le veo sentido, muy pocas veces mis emociones están lo suficientemente altas como para querer hacerlo a pesar de que mi parte racional no le ve sentido" Me sentí abrazado cuando ví esa frase...

Que problema con compararme, no puedo evitarlo, estoy hecho en base a eso, mi ser se basa en buscar extremos y elegir, buscar neutral y elegir, mostrar los dos extremos y permitir que alguien más saque su conclusión, mi conclusión no existe, o es netamente que existen ambos extremos, y no existe una conclusión concreta, la percepción la afecta.

Cada vez que creo conectarme conmigo mismo, me alejo más de mi, cada vez que pienso que estoy mejorando, me doy cuenta que he retrocedido. Nose si estoy en presencia de un comienzo o un final, pero el mero cambio me aterra, no sé que hacer, mi corriente religiosa, mis creencias, chocan con mi situación actual y la época en la que vivo.

Quiero tomar una decisión, mí decisión.

Mi decisión es confiar ciegamente en Dios, aunque sea cobarde por no afrontar eso, prefiero mantener mis creencias, o morir con ellas. Puede que mi decisión lo cambie en poco tiempo, soy joven y cambio rápido, pero en este momento, elijo ser yo. Modificar esto es como cambiar el barco.

​La paradoja es una respuesta doble, si y no. ¿Acaso cuando crecemos y pasan los años no cambia nuestra forma de ser y actuar? Cambia todas nuestras bases, nos volvemos otras personas, pero somos los mismos. Si no estamos listos para aceptar que una pregunta puede tener más de una respuesta, no estamos listos para avanzar más allá, ni para acercarnos más a Dios.

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