El Going Merry viaja dócilmente sobre las calmadas olas. La luna apenas iluminaba la madera del barco, ya que el mal tiempo nublaba su presencia. Pero incluso el mal tiempo era incapaz de detener el apetito del capitán.
Luffy abrió la escotilla de la habitación masculina, intentando ser lo más sigiloso posible. Navegaban por una zona helada. La nieve que se iba acumulando en la cubierta crujió bajo sus sandalias, y a cada paso que daba miraba la cofa sobre su cabeza. Se tensaba como si de ella fuera a caerle una maldición en la cabeza. Le temía.
Lo gracioso es que lo único que salía de arriba era la suave voz del cocinero a quien le había tocado guardia en una noche tan fría como esta. Estaba cantando una melodía lenta, acompañando a los copos de nieve en su melancólica caída a ahogarse en el vasto mar.
Luffy se distrajo en ello, preguntándose qué era esa canción, lo cual le valió ser descubierto eventualmente, ya que tropezó con la escalera por no ver por dónde iba. El estruendo interrumpió a Sanji, quien tardó un momento de silencio en asomarse por la baranda.
—¡Luffy! —gritó enfadado—. ¡Estás intentando robar comida, maldito!
Luffy tenía miedo pintado en la cara. Se levantó lo más rápido que pudo y salió corriendo escaleras arriba, en dirección a la cocina, mientras Sanji se lanzaba desde lo alto.
—¡QUIETO AHÍ! —aterrizó en la espalda de Luffy, estampándolo contra el piso justo frente a la puerta de la cocina—. ¡Así te quería agarrar!
Luffy se retorcía, haciendo ruidos incómodos mientras intentaba alcanzar la puerta de la cocina.
—Tsk... Qué remedio...
(...)
Luffy sopló la taza de té con profunda tranquilidad. Tenía migajas en los labios, lo que indicaba que Sanji se había dado la molestia de darle un snack nocturno antes de volver a la cofa. Y el cocinero, por otro lado, fumaba un cigarro, mirando los copos de nieve caer.
—Tienes suerte de que Nami-san no despertara con el ruido que hiciste.
—Pero si el que gritó fuiste tú.
—¿Y de quién fue la culpa?
—Ah... —Luffy hizo un puchero con la boca y luego le dio un sorbo a su té. Suspiró a gusto mientras disfrutaba el calentito bajarle por el pecho—. Oye.
—¿Mmm?
—¿Qué era eso que estabas cantando?
—Oh, ¿me estabas escuchando? —se sonrojó, pero era difícil de distinguir, ya que el frío enrojecía su rostro—. Nada. Una canción de cuna...
—¿Qué es eso?
—¿Eh? —parpadeó perplejo—. ¿No sabes qué es... una canción de cuna?
Luffy lo mira en silencio, esperando la respuesta con su cara de nada.
—Pues... Es una canción para dormir a los niños. ¿Nunca te cantaron una?
—No —sonríe.
Sanji se vio sorprendido.
—¿Fuiste criado por monos o qué?
—Shishishi. No, eran bandidos.
Claro. Pensó Sanji.
—¿Y funciona?
—¿Mmm? Aaah... bueno, a veces. Conmigo funcionaba.
—Eh... ¿Y por qué la cantabas si no hay niños a bordo?
La primera cara que puso Sanji fue la que tenía por defecto cuando lidiaba con idiotas. Pero luego de ver a través de los ojos de Luffy que solo había inocencia e ignorancia, rápidamente se le enfrió el temperamento. Claro. Si Luffy no sabía qué era una canción de cuna, no tenía por qué saber si era estrictamente necesario cantar una en presencia de niños, ni tenía por qué saber que algunos adultos disfrutaban de estas canciones incluso después de crecer.
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Lullaby
FanfictionSanji arrulla a Luffy antes de dormir. Nota: One-shot. Lusan. La canción utilizada se llama "Sea moon", es canónica, interpretada por el Sanji niño.
