Prologo

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Fue un día de invierno, en alguna calle oscura de Alemania, el frio calaba hasta los huesos en aquella calle maloliente y llena de pandilleros, Michael Kaiser, siendo apenas un niño de 9 años, con un balón viejo en sus brazos, su único amigo en ese momento; vistiendo unos pantalones algo rotos y rasgados, con una sudadera como camisa y la capucha de esta misma cubriéndole el rostro.

Llego a una cancha abandona, con una portería apunto de caerse y sin red, pero en lugar de ir a la cancha se acerco a un muro de un edificio abandonado, puso el balón en el suelo y empezó a patearlo con fuerza bruta contra esa pared, con cada patada, su capucha se caí un poco revelando un ojo morado, un golpe en la mejilla y un rastro seco en la comisura de su boca, el labio roto.

Cada patada nacía de la desesperación y la impotencia que sentía cada vez que recordaba los golpes de su padre esa mañana, la razón fue una estupidez sin motivo, lo había mirado de reojo con el ceño fruncido y su padre malinterpreto la mirada.

Su balón impacto con demasiada fuerza la pared que el rebote estuvo a nada de impactarlo si no se hubiera movido a tiempo, pero al esquivar, el balón golpeo unos contenedores de basura en un costado, no le hubiera importado de no ser por que de ahí salió un sonido de dolor.

Su ceño se profundizo, se acerco con cautela, pero al estar cerca, en lugar de llamar, se preparo y pateo el contenedor al suelo con mas fuerza de la necesaria, revelando a una pequeña niña, de dos o tres años mas pequeña que él, vistiendo de la misma manera deplorable y miserable.

La analizo con una frialdad que no correspondía a su edad, vestido roto que claramente era una talla mas pequeña que ella, manchas oscuras cubrían su piel y moretones en brazos y piernas. Ninguno hablo por un largo rato, un silencio demasiado incomodo y opresivo.

-¿Que haces aquí, mocosa?- Pregunto Michael con voz fría y carente de simpatía. -¿No te han dicho que no debes meterte en donde no te llaman?

La niña lo miro con sorpresa y un miedo evidente, se puso de pie lentamente, retorciendo su vestido entre sus manos. -Si... Pero... Tu... Es decir... Te... Te llevo observando... Desde hace unos meses... N-No eres mala persona...

Sus palabras se clavaron en su pecho de una manera que ningún golpe pudo penetrar. Se quedo mudo, mirandola incrédulo antes de que su expresión se distorsionara en una mezcla de vergüenza e ira.

-¡Mocosa! ¡No puedes andar por ahí diciendo ese tipo de cosas a desconocidos! ¡Eres demasiado ingenua y estúpida!

La niña se sorprendió pero apenas empezó a gritar, ella bajó la cabeza lentamente, un gesto que Michael conocía mejor que nadie, era miedo ala violencia que venía después, la expresión de Michael se suavizo sin llegar a ser amable, fue más bien un ceño fruncido.

-No... Solo... No hagas ese tipo de cosas, te meterás en problemas pequeña idiota... ¿Como te llamas? No puedo seguir diciendote "pequeña idiota." -El tono de Michael fue mordas, pero no tan agresivo como antes, aunque su expresión se volvió irritada al notar como los ojos de la niña brillaban de golpe.

-Me llamo ____... ¿Significa que puedo volver a venir? ¿Y no me vas a volver a patear?

-Claro que no, no quiero que vuelvas a venir, no soporto los estorbos, y tu eres uno, si vuelves a venir te echaré a patadas.

Sin esperar respuesta, Michael tomo su balón del suelo, manchado de un líquido oscuro de la basura, y se fue de ahí, dejando a la niña con ojos brillantes de lo que Michael se negaba a reconocer: esperanza.

Después de ese día ____ volvió a ir a verlo, Michael cada vez le gritaba y la echaba de la cancha, en más de una ocasión le llego a golpear con el balón para que se fuera, pero ella solo tomaba distancia y lo observaba a escondidas.

Finalmente, después de varios meses así, una tarde, cuando el sol se estaba poniendo, Michael golpeaba su balón, no con la misma agresividad de antes, ya que era consiente de que ____ lo miraba de lejos detrás de algún bote o un arbusto.

No se escuchaba nada más que el sonido del balón impactando la pared con un golpe seco, hasta que un bote de basura fue derribado con un estruendo que rompió aquella quietud.

No quería girarse pero el jade adolorido de ____ lo hizo hacerlo sin que su cerebro lo procesara, lo que vio era exactamente igual a lo que él vivía. Frente a la niña había un hombre con camisa manchada de cerveza y vómito, equilibrio nulo y una expresión que era una mezcla de odio, irá e inhumana crueldad.

Aquel hombre jalaba del cabello de ____, tirando de ella de un lado a otro como si fuera una muñeca de trapo, antes de que pudiera pensar, sus piernas se movieron solas, en un par de segundos su balón había salido disparado con aquella furia ciega, dándole de lleno al estómago de ese hombre que soltó a ____.

Michael se apresuró hasta ella y, jalando la del brazo, la puso detrás de él, mirando al hombre borracho.

-Mocoso... ¿¡Quien te crees que eres?! ¡¡Devuelveme a mi hija!! ¡Esto no tiene nada que ver contigo! ¡¡Metete en tus propios asuntos, maldito mocoso!!

-Es mi asunto cuando lo veo lastimarla, y si usted es su padre, su deber es cuidarla, usted no merece ser su padre. -Las palabras de Michael solo hicieron enfurecer más al hombre, sin pensarlo le dio un puñetazo a Michael, lo recibió de lleno, partiendose el labio, pero sujetando firmemente la muñeca de ____ pateó al hombre en la entrepierna y salió corriendo, recuperando su balón en el proceso y huyendo de la escena con los gritos de ese hombre detrás de él.

-No volverás con ese hombre, si te veo con él de nuevo no volveré a salvarte. -Sus palabras fueron frías pero firmes e inflexibles, demasiado para un simple niño de nueve años que acababa de golpear a un hombre y ahora sujetaba con fuerza la muñeca de una niña que consideraba una molestia.











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⏰ Last updated: Aug 14 ⏰

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La emperatriz sin trono (Michael Kaiser x TN)Stories to obsess over. Discover now