La furia del Mundial 2026 estaba en plena apogeo y la selección mexicana lo sentía, todos los sentíamos, en cada celebración acompañando al que ahora veía yo en mi futuro para siempre, Gil Mora, y no solo a mí novio, ahora la selección también se volvía parte de mi vida cada uno con su personalidad tan propia y amistosa.
Nunca faltaban las bromas por el noviazgo que yo y Gil compartíamos frente a ellos, siempre algo genuino y según ellos deacuerdo a nuestra edad, éramos los bebés en cada celebración y claro que nos mandaban a la cama a las 12:00 en punto, casi casi que con Memo agarrando nuestras manos, uno de cada lado dejándonos en nuestras habitaciones, por supuesto, separadas.
Poco a poco sentimos como nos volvíamos más que conocidos, y Gil especialmente lo sentía, pues tenía todo para ganar y llevar a México la copa del mundo.
Jamás negaría lo orgullosa que estoy de él, y aunque desde que empezó el mundial hemos estado un poco distanciados por sus largos entrenamientos, la vida sigue, y su fsmilia apoyándome tanto como lo apoyan a él. Mientras Gil salía todo el día, los 7 dias de la por sus entremientos, las tardes de chicas con Kami y Barbie eran más continuos, de vez en cuando un mensaje de Gil cada 4 o 5 horas.
Pero lo entendía, juro que lo entendía.
Trataba de entenderlo sin que mis alarmas sonaran pensado cosas que no venían al caso, que no venían con el Gil que se esforzaba el triple para traer la copa a casa. Pero cada día era un mensaje menos, una sonrisa menos, un abrazo menos, ya no había un "Te quiero."
Entonces empezó a doler, aquel nombre que antes significaba alegría pura, ahora empezaba a sentirse como un pequeño vacío.
La tarde en la CDMX empezaba a pintar el cielo de colores brillantes y naranjozos, la brisa en la cancha de práctica de la Selección Mexicana era fresca, casi como si quisiera anunciar la llegada de la gran celebración previa al México vs Ecuador que sumaba una victoria más para todo el país mexicano.
-Y entonces, no has hablado con Morita?-preguntó Armando, mirando desde su altura hasta donde topaba yo.
Un suspiro salió de mis labios.
-No, puedes creerlo? Le mande mensaje en la mañana recordándole que él tiene que conectarse con el Smart View para ver la recopilación del partido.
Y es que no era sorpresa que todos se juntaran para ver la recopilación del partido anteriormente jugado, según el Vasco era parte de su retroalimentacion como deportista. Aunque muchas veces solo terminaba en más bromas y chistes colectivos que poco a poco se volvían en burlas y apodos entre ellos mismos.
-No pues, ha estado muy ocupo el Gil, también lo entiendo. Debe de seguir cansado, es bueno que también se reponga y descanse. No te dijo a que hora llegaba desde su casa?.
-Desde su casa?, pero si me dijo que tenía sesión de recuperación junto con Obed y Brian.
Y de nuevo las alarmas sonaban, un poco más alto cada vez.
-Con Obed y Brian? Pero si ellos ya están acá, a mi se me hizo raro que tú llegaras antes, digo, que no estuvieras con él.
Detuve mi paso, Armando deteniendose junto conmigo, nos miramos fijamente, de alguna manera tratando de encontar algún rastro de broma de en sus ojos.
No lo había...Gil me mentía, de nuevo.
-Mando, no llegue a su casa porque me dijo que no iba a estar.
-Tal vez solo se olvido avisarte.
La voz de Armando sonó insegura, no confiado en una mentira "piadosa" por parte de Gil, porque no era la primera vez.
