El calor del verano norteamericano no daba tregua, pero en el campo de entrenamiento de la selección española, la exigencia era aún mayor. Tras sellar la clasificación a los octavos de final del Mundial 2026, el ambiente en el grupo oscillaba entre la euforia de seguir vivos en el torneo y la presión aplastante de saber que un solo error los enviaría de vuelta a casa.
En el centro del césped, Pedri sentía que las piernas le pesaban el doble de lo normal. Un mareo sutil, mezclado con un cansancio denso que no lograba sacudirse desde hacía varios días, le obligó a apoyar las manos sobre las rodillas para recuperar el aliento durante una pausa en los ejercicios de posesión.
-¡Dale, Pedri, más ritmo al pase! -gritó uno de los técnicos a lo lejos.
Pedri asintió con la cabeza, tragando saliva. Intentaba convencerse de que era solo el esfuerzo acumulado, la humedad insoportable del país y el estrés propio de estar jugando una Copa del Mundo. Pero en el fondo de su mente, una sombra persistente le recordaba que la causa era otra.
[...]
Esa misma mañana, muy temprano, había aprovechado los minutos en los que la habitación 214 estaba vacía. Ferran se había bajado al gimnasio antes de tiempo, dejándole el margen perfecto. El resultado de la prueba, escondido ahora en el fondo de su equipaje dentro de un calcetín enrollado, lo había cambiado todo. Un positivo claro, innegable y aterrador.
[...]
A unos metros de él, Ferran Torres no perdía detalle de los movimientos del canario. Observaba la palidez inusual de su rostro y cómo se llevaba la mano al abdomen de forma casi inconsciente al detenerse. Ferran sentía un nudo tenso en el estómago. La preocupación no era solo por el rendimiento del equipo, sino por lo que había ocurrido apenas unas noches atrás, antes del comienzo del mundial, cuando estaban concentrados en 'Las Rozas' a pocos días de ir al Mundial.
[...]
Aquella noche, en la intimidad de la habitación que compartían como siempre que jugaban fuera, las barreras entre ambos se habían roto. La adrenalina de ser seleccionados para el Mundial y la complicidad de años acabaron en un encuentro profundo, un cruce de límites que ninguno había terminado de nombrar al día siguiente. Y desde entonces, el silencio de Pedri iba cada vez peor, poco a poco se había vuelto un muro infranqueable.
[...]
Cuando el cuerpo técnico dio por finalizada la sesión táctica, los jugadores comenzaron a recoger el material y a dirigirse hacia los vestuarios en pequeños grupos.
Ferran apresuró el paso para alcanzar a Pedri antes de que entrara al túnel.
-Hey, canario -dijo Ferran, situándose a su lado y ofreciéndole una botella de agua-. Te he visto bastante ahogado hoy. ¿Estás bien?
Pedri ni siquiera se giró a mirarlo de lleno. Agarró la botella, dio un trago corto y se limpió los labios con el dorso de la mano.
-Estoy cansado, Ferran. Nada más. El partido del otro día fue una paliza.
-Ya, pero no es solo cansancio y lo sabes -insistió Ferran, bajando la voz al notar la cercanía de otros compañeros-. Llevas tres días raro. Ni me miras a la cara, apenas hablas en la habitación... Y después de lo de la otra noche en 'Las Rozas' me parece que tenemos cosas pendientes de las que hablar.
Pedri se detuvo en seco justo antes de cruzar la puerta del vestuario. Sintió una punzada de pánico en el pecho. No podía hablar de lo que pasó esa noche, no cuando en su cabeza resonaba la certeza de lo que llevaba encima.
-No hay nada de qué hablar, Ferran -respondió Pedri con un tono más frío de lo habitual, manteniendo la vista fija en el suelo-. Pasó lo que pasó y ya está. Estamos en un Mundial, no es momento para comernos la cabeza con tonterías.
YOU ARE READING
Nuestra Tercera Estrella
FanfictionPedri y Ferran Torres compiten en el Mundial de 2026 como jugadores de la selección española. Todo parece normal hasta que una noche, la línea entre la amistad y el amor se desdibuja, dando lugar a un desenlace inesperado que deciden afrontar junto...
