Prólogo

37 0 0
                                        

Black Pines
Invierno
12 años antes

La nieve caía con tanta fuerza que el bosque parecía desaparecer bajo un cielo blanco. Los árboles eran sombras inmóviles y el viento borraba las huellas apenas unos segundos después de aparecer.

A lo lejos se escuchaban voces, silbatos y gente llamándose entre sí.

Un niño corría. Las piernas le pesaban, el aire frío le quemaba los pulmones y el corazón golpeaba con tanta fuerza que apenas podía escuchar otra cosa. No sabía cuánto tiempo llevaba corriendo; solo sabía que estaba perdido.

Se detuvo. Respiró.

Silencio. Demasiado silencio.

Giró sobre sí mismo buscando algún sendero. Nada: solo nieve.

Y entonces la vio.

Una figura permanecía inmóvil entre los árboles. Tan quieta que durante un instante creyó que era otro tronco cubierto de nieve.

-¿Hola...?

No obtuvo respuesta. Dio un paso. La figura seguía observándolo.

-¿Sabes salir de aquí?

Silencio. Después... un leve movimiento de cabeza. Sí.

El niño dejó escapar el aire; sintió un alivio inmediato. No estaba solo.

-Me he perdido.

La figura continuó inmóvil unos segundos. Luego empezó a caminar y el niño la siguió.

Avanzaron entre los árboles durante varios minutos. Ninguno hablaba; solo se escuchaba el crujido de la nieve bajo sus botas. De vez en cuando el viento traía voces lejanas: alguien estaba buscando, pero cada vez parecían más lejos.

Hasta que la figura se detuvo. Habían llegado a un pequeño claro.

El niño miró alrededor; no reconocía nada. Frunció el ceño.

-Creo que nos hemos equivocado...

La figura seguía sin responder. Permanecía de pie frente a él, observándolo, como si esperara algo. El niño sonrió con nerviosismo.

-Oye... ¿puedes decir algo?

La figura inclinó lentamente la cabeza. La voz llegó por primera vez, suave, extrañamente tranquila:

-¿Tienes miedo?

El niño tragó saliva.

-Un poco.

-¿Por qué?

-Porque no encuentro a los demás.

Silencio. La figura pareció pensar la respuesta.

-Los encontrarás.

El niño sonrió.

-¿De verdad?

Otro pequeño movimiento de cabeza. Sí.

El niño sintió cómo el pecho se relajaba y bajó la guardia. No vio la mano agacharse; no vio cómo recogía del suelo un trozo de vidrio medio enterrado bajo la nieve.

Solo sintió el primer golpe. Seco, violento.

El mundo se inclinó. Cayó de rodillas mientras un zumbido llenaba sus oídos. Se llevó una mano a la cabeza; cuando la retiró, estaba cubierta de sangre. Respiró con dificultad.

-¿Qué...?

Levantó la vista. La figura seguía delante, inmóvil, mirándolo. No parecía asustada, ni enfadada, ni feliz; solo... atenta, como un niño observando un insecto que nunca había visto.

El pequeño intentó retroceder, pero las piernas dejaron de responder.

-Por favor...

La figura dio un paso. Después otro, muy despacio. El cristal volvió a reflejar la escasa luz del amanecer.

El niño comprendió demasiado tarde lo que iba a ocurrir. Intentó gritar, pero la mano fue más rápida: el filo atravesó su garganta lentamente, no con violencia, sino con precisión, como si quisiera descubrir cuánta fuerza era necesaria.

Los labios del niño comenzaron a moverse desesperadamente, pero ninguna palabra consiguió salir: solo sangre, mucha sangre. La nieve empezó a teñirse de rojo.

La figura permaneció agachada frente a él, observando, esperando, hasta que el cuerpo dejó de moverse. Solo entonces habló, casi para sí:

-Así que era esto...

Guardó silencio unos segundos, como si acabara de aprender algo nuevo.

A lo lejos comenzaron a escucharse gritos. Muchos: personas llamándose unas a otras, silbatos, pasos.

La figura levantó la cabeza, miró hacia el bosque y echó a andar. Sin prisa. Como si supiera que aquella mañana... aún no había terminado.


                                                            ¡Gracias por leer!

Nota de autor:

Bienvenidos a Monstruo. Esta historia nace de una pregunta que me lleva rondando mucho tiempo: ¿ Una persona nace siendo monstruo o aprende a convertirse en uno?
No quiero daros respuestas fáciles, quiero que dudéis, que desconfieis, que cambiéis de teoría y que, cuando creáis habe entendido algo, quizá tengáis que replanteároslo.

Así que antes de empezar, solo os pido una cosa:no confiéis demasiado en nadie.😬

MonstruoStories to obsess over. Discover now