Andalucía, Sierra Morena.
Mucho antes de que sus nombres fueran conocidos en todos los caminos, Curro Jiménez, Tn, el Algarrobo, el Estudiante y el Gitano eran cinco amigos inseparables.
Habían crecido en el mismo pueblo. Juntos aprendieron a montar a caballo, a defenderse y a sobrevivir en la sierra. Desde niños compartían el pan, las alegrías y también las desgracias.
Pero los años les enseñaron una realidad cruel.
Veían cómo los terratenientes se enriquecían mientras los campesinos apenas tenían un trozo de pan para alimentar a sus hijos. Los impuestos eran cada vez mayores y la injusticia parecía no tener fin.
Aquello hizo que los cinco tomaran una decisión que cambiaría sus vidas para siempre.
Una tarde, reunidos junto a una vieja encina, Curro habló con firmeza.
-No pienso seguir viendo cómo los pobres pasan hambre mientras otros viven rodeados de oro.
El Algarrobo asintió.
-Yo tampoco. Ya es hora de hacer algo.
El Estudiante, siempre reflexivo, añadió:
-Si la justicia no protege al pueblo... tendremos que hacerlo nosotros.
El Gitano sonrió mientras acariciaba las riendas de su caballo.
-Entonces ya está decidido.
Todos miraron a Tn.
Ella dio un paso al frente.
-Estoy con vosotros. Hasta el final.
Curro la miró con una sonrisa llena de orgullo.
Llevaban enamorados desde la adolescencia. Habían compartido sueños, promesas y también momentos difíciles. Nunca habían dudado el uno del otro.
Curro tomó su mano.
-Pase lo que pase, seguiremos juntos.
Tn entrelazó sus dedos con los de él.
-Siempre.
-Ni los soldados, ni los peligros, ni los años conseguirán separarnos.
-Jamás.
Sellaron aquella promesa con un beso.
Los demás sonrieron. Sabían que el amor entre Curro y Tn era tan fuerte como las montañas que los rodeaban.
Aquella misma noche, los cinco hicieron un juramento.
No robarían a los humildes.
Nunca harían daño a un inocente.
Solo quitarían el dinero a quienes lo habían conseguido aprovechándose del sufrimiento de los demás.
Y cada moneda robada volvería a las manos de quienes realmente la necesitaban.
Desde ese instante dejaron atrás sus antiguas vidas.
Los caminos de Sierra Morena se convirtieron en su hogar.
Los caballos, en sus compañeros inseparables.
Y la libertad, en su única ley.
Sin saberlo, aquella noche acababa de nacer la banda de bandoleros más temida por los ricos... y más querida por los pobres.
La leyenda de Curro Jiménez acababa de comenzar.
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Curro Jiménez
Acción5 amigos deciden que están cansados de los terratenientes que roban a los pobres. Deciden echarse a los caminos para robar a los ricos para dárselos a los pobres
