Capítulo 1.

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Antes de comenzar


Las memorias rara vez son fieles a la realidad.
Algunas idealizan.
Otras se olvidan.
Algunas inventan aquello que el corazón no pudo aceptar.

Esta historia está escrita desde una de ellas.



•✦───────────•✧

Leamingrose, el Bosque Verde.

Las hojas de los árboles se movían con el viento; los colibríes hacían su visita como cada año y las flores crecían incluso sobre los techos de las casas.

El sonido de los niños riendo era muy claro. Corrían por todo el festival mientras llevaban coronas de flores en sus pequeñas cabezas. Los adultos lanzaban flores al aire con alegría, celebrando la llegada de la primavera.

En medio del caos, lo vio a lo lejos.

Un elfo con su porte erguido, su mirada tranquila, su sonrisa suave... Nunca había visto a alguien así... ¿Era extranjero?

—Como te decía, la señorita es una buena elección para tu matrimonio. Se comprometerán pronto, así que intenta llevarte bien con ella.

—... —Esa voz lo distrajo de sus pensamientos. ¿Matrimonio? ¿Qué matrimonio? —No quiero... Solo tengo 232 años. ¡Aún soy muy joven! ¡Adiós, madre!

Se levantó del suelo y se marchó entre la multitud, dejando a la mayor desconcertada.

—¡Sylvaren, vuelve acá!

Sylvaren, ya lejos, se dispuso a disfrutar del festival con los demás elfos. La música llenaba el lugar con sus sonidos brillantes. No miró a su anciana madre mientras corría hasta perderse de su vista.

《Ese es el primer recuerdo que tengo de él...》

•✦───────────•✧

—Él es Kaerith Ro, el candidato a rey de Delisder —habló el emisario real—. Vino hoy para estar presente en el festival.

Era el elfo que había visto antes. Su cabello negro resaltaba mucho entre los demás elfos a su alrededor. Así que Delisder, el Bosque Oscuro... Tenía entendido que los elfos allí eran menos... expresivos...

Oh...

—¡Hola, señor Kaerith!

—¡Bienvenido, señor Kaerith!

—¡Señor Kaerith...!

Los demás elfos no tardaron en rodear al recién llegado. Las cabezas de cabello cobrizo se amontonaban cada vez más, sin dejarle ningún respiro.

—¡Ya basta! —regañó el elfo emisario—. ¡No hagan que el joven se espante por culpa de ustedes!

Aun así, el ruido no disminuyó. Sylvaren no pudo ver la expresión del único elfo de cabello oscuro, ya que su madre lo había atrapado y ahora estaba castigado.

Tenía que mover cajas.

Muchas cajas.

•✦───────────•✧

Sylvaren estaba practicando con la espada. Habían pasado varias semanas desde el festival. Movía su cuerpo con agilidad mientras combatía contra un contendiente imaginario...

Y...

Se cansó.

Lanzó su espada al suelo de piedra y se sentó allí, junto a su arma. Disfrutaba de la sensación del viento acariciando su rostro en aquella tarde tan tranquila, hasta que sintió que algo comenzaba a tocar su rodilla.

Miró hacia abajo y se encontró con una pequeña ardilla de grandes ojos negros y una cola robusta que se alzaba en el aire.

La miró fijamente.

—...

—Mamá, ¿por qué ese elfo tiene en la boca al amigo ardilla? —preguntó una niña que pasaba por allí de la mano de su madre.

—...

Sylvaren las vio con la ardilla aún en su boca.

—No lo veas, vámonos.

Madre e hija se retiraron algo consternadas. Tal vez irían a quejarse por maltrato animal o algo así, pero eso era algo de lo que Sylvaren no era consciente, ya que Kaerith estaba justo enfrente de él.

—Hola —habló el único elfo pelirrojo presente después de sacarse la ardilla de la boca, aún viva. El pequeño animal se subió a la cabeza de Sylvaren, tal vez buscando un nido.

—...

Kaerith no respondió. Solo se limitó a dar media vuelta y marcharse, al igual que la madre y la hija, dejando solo a un despistado elfo.

Muy raro.

•✦───────────•✧

La luna ya estaba en lo más alto del firmamento. Las lechuzas volaban a sus nidos, el viento movía las hojas mientras los grillos cantaban con fuerza.

Un pequeño roedor exhaló su último suspiro mientras un líquido carmesí chorreaba por su cuello.

Crunch, crunch.

Crunch, crunch; crunch.

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