Capítulo 1- 14 de febrero

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-¡Alondra, apúrate que vas a llegar tarde otra vez!

-¡Ya voy!

La voz de su tía resonó por toda la casa.

Alondra bajó las escaleras con la camisa del uniforme medio desabotonada, la corbata mal puesta y la mochila colgando de un solo hombro.

-Un día te van a expulsar por impuntual.

-Todavía no. Voy ganando.

Su tía negó con la cabeza mientras le entregaba un pedazo de pan para que desayunara en el camino.

-¿Hoy no es San Valentín? Pensé que al menos llegarías con mejor humor.

Alondra puso una cara de fastidio.

-Es el día más cursi del año.

Salió de la casa sin esperar respuesta.

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El colegio parecía otro lugar.

Había globos rojos en los pasillos, música durante el recreo y estudiantes caminando con flores, cartas y cajas de chocolates.

Alondra observó todo aquello con una mezcla de aburrimiento y resignación.

-Qué exagerados...

Su mejor opción fue sacar su cámara fotográfica y empezar a tomar fotos del ambiente.

Siempre hacía eso.

Le gustaba capturar momentos que nadie más parecía notar.

Un niño nervioso escondiendo una carta.

Una pareja riéndose.

Una profesora acomodando un corazón de cartulina.

Esas imágenes le parecían más interesantes que la celebración.

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Las primeras clases transcurrieron con normalidad.

Matemáticas.

Historia.

Literatura.

Nada diferente.

Hasta que llegó el recreo.

Alondra caminaba mirando las fotografías que acababa de tomar en la pantalla de la cámara sin prestar atención al camino.

Y entonces...

¡Pum!

Chocó de frente con alguien.

Los libros de la otra persona terminaron en el suelo.

-¡Ay!

Alondra levantó la vista rápidamente.

-Perdón... no estaba viendo.

La chica frente a ella se agachó para recoger sus cuadernos.

Cabello oscuro.

Rizado.

Ojos color miel.

Uniforme perfectamente acomodado.

Parecía uno o dos cursos menor.

Alondra se inclinó para ayudarla.

-Fue culpa mía.

La chica sonrió con timidez.

-No pasa nada.

Cuando ambas intentaron recoger el mismo cuaderno al mismo tiempo, sus manos se rozaron por un instante.

Las dos se quedaron quietas.

-Gracias... -dijo la chica.

-De nada.

Hubo unos segundos de silencio.

-Me llamo Rainelis... pero todos me dicen Rai.

Alondra acomodó la correa de la cámara sobre su hombro.

-Alondra.

-Mucho gusto.

-Igualmente.

Desde algún lugar del patio sonó el timbre anunciando el final del recreo.

-Tengo que irme -dijo Rai.

-Sí... yo también.

Cada una caminó hacia un lado distinto.

Pero antes de entrar al edificio, Alondra miró por encima del hombro.

Rai también lo hizo.

Al cruzar miradas, ambas desviaron la vista con una pequeña sonrisa.

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El resto del día pasó demasiado rápido.

Alondra no volvió a encontrarse con aquella chica.

Y por alguna razón...

Seguía pensando en ella.

En su sonrisa.

En sus ojos.

En lo tranquila que parecía.

-Qué raro...

Se dijo a sí misma mientras regresaba a casa.

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Esa noche terminó revisando las fotografías del colegio.

Entre todas encontró una.

Sin darse cuenta, había capturado a Rai caminando por el patio unos minutos antes de chocar con ella.

La observó durante varios segundos.

Después sonrió sin entender por qué.

Apagó la cámara.

Se acostó en la cama.

Y cerró los ojos.

Sin saber...

Que cuando despertara...

Seguiría siendo 14 de febrero.

Febrero nunca termina||Railo Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora