prólogo

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Me llamo Nakamura Okuto. Soy un estudiante de preparatoria y, además de eso, soy muy tímido y gay.

Si eso no fuera suficiente, estoy perdidamente enamorado de mi compañero de clase, Hirose Aiki. Un alfa muy particular, ya que la mayoría de los alfas son altos, más fornidos y con un aspecto poco delicado. Hirose no era así. Era pequeño, tenía una cara con rasgos finos y, sobre todo, no desprendía ese aura de autoridad.

No le importaba realmente. La mayoría de los alfas tardan en desarrollarse. Tal vez Hirose no era la excepción.

Y se preguntarán: ¿cuál es el problema? Pues era el hecho de que yo...

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Solo soy un beta.

"Toc, toc, toc"

-¡Okuto! Ven a desayunar, idiota. Mamá te está esperando -gritó una voz femenina a través de la puerta, aún golpeándola.

Nakamura simplemente suspiró, mientras guardaba su diario personal en un cajón de su escritorio. Pasó al lado de Icchan, su pulpo mascota.

-Ya voy...

Una vez abrió la puerta, Nakamura pudo ver a su hermana menor: Kana. A diferencia de él, Kana era una alfa, así que gracias a eso, era rebajado por ella.

-Oye, enano, deja de tener esa cara de amargado. Así nunca vas a tener novia -dijo Kana mientras imitaba la cara de su hermano mayor de manera exagerada.

Nakamura tan solo la miró con odio. No solo por el hecho de que lo insultara, sino también porque lo llamaba enano. Claro, como ella se había desarrollado con más rapidez gracias a su segundo género, era cuestión de tiempo para que las burlas llegaran.

-Déjame en paz. Además, tú tampoco tienes pareja, seguro porque todos saben lo molesta que eres.

-N-no es verdad! Muchas omegas me buscan, no como tú, Okuto, tonto.

-Dímelo cuando tengas omega y luego hablamos, ¿sí?

Así fue durante toda la mañana. Nakamura salió rápido de su casa, tomando su bicicleta antes de que a su hermana se le ocurriera algo para molestarlo aún más.

"Ahhh, cómo odio a Kana, siempre se aprovecha de que es una alfa, pero solo es una tonta."

Refunfuñó una y otra vez antes de seguir pedaleando, hasta parar en el semáforo. Su mente seguía en las formas de vengarse de Kana una vez saliera de la escuela. Sin darse cuenta de que alguien se estaba acercando a él.

"Tal vez le esconda su cargador... no, mejor sus discos de BTS. Sí, mejor, muejeje."

Sus pensamientos fueron interrumpidos por una mano en su hombro, haciendo brincar a Nakamura en el acto.

-¡Ahh! ¿¡Quién!? -Cuando devolvió su mirada hacia la persona que le había tocado sin permiso, su ira se desvaneció por completo... Era Hirose.

-Jajajaja, lo siento, lo siento mucho, Nakamura, es solo que me dio risa tu expresión -mencionó el pelicastaño, aún con una risita que no se podía disimular.

Nakamura estaba rojo de la vergüenza. Hirose lo había tocado, aunque fuera de juego. No solo eso, sabía quién era él.

-N-no, es solo que estaba distraído -murmuró.

-Pues no deberías. Eso puede ser peligroso, ¿sabes? -reclamó Hirose, mirando directamente a Nakamura.

-Sí, no v-volverá a pasar, lo juro... -Ni él sabía de dónde salieron esas palabras. Parecía que salían solas. Aunque Hirose no le tomó importancia.

-Bueno, bueno... Ya que estás muy distraído, será mejor que alguien te cuide -señalándose a sí mismo-. ¿Por qué no caminamos juntos, mmh?

En ese momento, Nakamura sintió que los ángeles habían bajado y le habían enviado sus bendiciones de manera celestial.

"¡OH DIOS! H-HIROSE QUIERE IR CONMIGO"

-Sí, digo... S-sí, ¿por qué no? -respondió, aún avergonzado, escondiendo un poco su rostro en su bufanda roja. Evitando la mirada de Hirose, quien ya había empezado a caminar a su lado.

-¡De acuerdo!

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Ambos se encontraban caminando en silencio. Nakamura se había bajado de su bicicleta, ya que no quería parecer grosero con Hirose. Le ofrecería llevarlo en bicicleta, pero había una posibilidad de que ambos los regañaran por ello. Además, sería muy raro llegar así.

El silencio era un poco asfixiante, al menos para él. Hirose, por su parte, estaba bastante cómodo.

"Ahora qué digo, ahora qué digo... Ay no, debo, debo decir algo."

-O-oye, Hirose -lo llamó, captando la mirada del castaño-. ¿Omori no te acompaña siempre de camino a la escuela?

-¿Por qué? ¿No te gusta que vaya contigo? Eso es cruel, Nakamura -contestó Hirose, fingiendo indignación.

Rápidamente, Nakamura se adelantó para retirar lo dicho, poniéndose muy nervioso.

-N-NO, NO ES ESO -hizo una pausa-. Es solo que... siempre que van por aquí están los dos, me sorprendió un poco, eso es todo.

Hirose tan solo suspiró antes de contestar.

-Nah, es solo que a Omori lo llevaron sus papás hoy, así que me fui solito. Ya sabes.

-Entiendo...

El silencio volvió repentinamente. Nakamura tan solo se quedó pensando un rato. Realmente era afortunado. Gracias a los padres de Omori, podía disfrutar de unos momentos con Hirose.

Aunque sin darse cuenta, Hirose se quedaba viendo mucho rato a Nakamura, con un brillo sutil en los ojos. Solo que no eran exactamente de admiración.

-Oye, Nakamura.

-¿Sí?

-Dime... De casualidad, ¿eres omega?

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Chan, chan, chan. ¡Volviiii!
Hola, verán quería hace runa historia Omegavers, porque se me vino a la mente. Espero que les guste. Byeee

 Byeee

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¡Sobrevive, Nakamura!Stories to obsess over. Discover now