Prólogo.

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La profunda oscuridad de la noche, situado en las solas profundidades de un bosque, en medio de ese baldío lugar el resplandor de disparos lo iluminaba por breves momentos.

El olor a pólvora se mezclaba en el aire, los gruñidos y quejidos como los de un animal siendo sacrificado eran tan prominentes que asustarían hasta al más valiente.

Aunque pocos sabían, y aunque lo supieran, nadie creería que los responsables de todo eso eran un adolescente de diescisiete años y un mounstruo con una apariencia difícil de explicar.

Si se tuviera que describir sería como; un Centauro que en vez de cabeza tenía un cuerno que se cuervaba hacia atrás y una boca en el abdomen, fácilmente esa criatura alcanzaba los tres metros y con ambos gruesos brazos sujetaba en sus robustas manos dos grandes árboles que tomó del bosque.

En contraste, un joven que vestía un largo abrigo negro con capucha holgada, cuyo tejido oscuro reflejaba fugazmente los destellos de los disparos, llevaba bajo él una sencilla camiseta oscura, un pantalón negro ajustado y guantes del mismo color. Una discreta cadena plateada reposaba sobre su pecho mientras una mochila de correas anchas se balanceaba a su espalda. El chico de cabello castaño, que portaba un revólver con un patrón tallado en el cañón de un par de alas de ángel, corría entre la oscuridad del bosque.

El Centauro lo perseguía con sus cuatro patas, el chico al ver sobre su hombro chasqueó la lengua; ese demonio al que vino a cazar resultó ser un verdadero dolor de cabeza

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El Centauro lo perseguía con sus cuatro patas, el chico al ver sobre su hombro chasqueó la lengua; ese demonio al que vino a cazar resultó ser un verdadero dolor de cabeza.

Levantó su revólver y disparó dos balas hacia las patas, pero el demonio como si hubiera detectado los ataque se detuvo por un momento evitando los proyectiles que se clavaron en el suelo. El muchacho aprovechó ese instante y saltó entre las ramas de los árboles, con eso logró clamuflarse entre las hojas mientras se acercaba sigilosamente.

—¡¡¡Gruuuakkhh!!!—. Fue un grito tan estentóreo que resultó desagradable.

Aquel gritó de aquella bestia fue como el sonido de niños llorando en agonía, tan desagradable que le darían pesadillas a cualquier persona normal, aunque claro, ese chico que saltaba entre los arboles de seis a ocho metros de alto no era exactamente normal.

El Centauro lanzó uno de los gruesos árboles que sostenía hacia donde detectó movimiento, el joven predijo tal reacción por parte del demonio y saltó hacia el árbol que se le fue lanzado, usó el tronco como nuevo punto de apoyo y se impulsó otra vez.

En su vuelo, tiró con su pulgar el martillo del revólver y apuntó el cañón al hombro izquierdo del demonio.

BAM!! BAM!!

Otro estruendoso sonido retumbó y la fugaces iluminacines del arma siendo disparada fueron provocadas en el lugar, las últimas dos balas cargadas en el tambor del revólver por fin fueron vaciadas y se clavaron con precisión en el hombro de demonio corrupto.

Lo siguiente fue los gritos/gruñidos de aquella bestia, quién, perdiendo la sensibilidad en ese brazo, dejó caer el último tronco de árbol de su mano.

Al compás del retumbar que hizo el árbol al caer en el suelo, aquel chico sacó cinco balas de su abrigo y las colocó en el tambor del revólver. El movimiento fue tan fluido como si lo hubiera repetido cientos de veces, en solo tres segundos recargó el arma y tiró del martillo; apuntó el cañón hacia bajo y disparó cuatro veces a las patas del demonio.

El Centauro poco hizo para esquivar; así sin más, recibió los cuatro disparos en sus patas. Aquellas balas con alta concentración de poder Sacro, provocaron que el demonio se desplomará en el frío suelo.

El misterioso joven aterrizó en el suelo, el demonio de tres metros, ahora a los pies de un humano con apenas diecisiete años, vio impotente como el chico caminó hacia él de forma impasible.

—Demonio Renegado de alienación torre; ...Posiblemente de clase media a mitad de camino— . Su voz fue grave, fría y sin alterar.

Mientras se acercaba al demonio, de su abrigo sacó una granada, la cual, pensaba utilizar.

—Bosque a las afueras de Kuoh, demonio renegado número 10 del día, con esto... —

Tiró del anillo de la granada y lo lanzó a la boca abierta en el abdomen de la parte superior humanoide del mounturo; segundos después, una explosión en el interior del demonio infló como un globo el cuerpo del mismo y lo hizo explotar.
Sangre, carne, huesos, órganos e intestinos pintaron el bosque macabramente en medio de la noche. Mientras una silueta caminaba dándole la espalda al desastre que había provocado.

—...Con esto termina el día de hoy—. Susurró con voz desinterada y mirada silibina.

Entre la calígena oscuridad de la noche, desapareció dejando solo en el suelo las huellas de sus botas pintadas con la sangre ajena.

Entre la calígena oscuridad de la noche, desapareció dejando solo en el suelo las huellas de sus botas pintadas con la sangre ajena

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Continuará...

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⏰ Última actualización: Aug 06 ⏰

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