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Mi cabeza golpeó contra la pared metálica del cubículo siendo descuidado, justo cuando aquella suave boca acariciaba la piel que apenas se asomaba entre los botones de mi camisa. Traía la ropa hecha un desastre por culpa de unas manos inquietas que parecían estar empeñadas en recorrer cada porción de mi cuerpo en segundos, arqueado y completamente expuesto para el hombre que me mantenía con los labios abiertos y palpitando por los jalones y mordidas que me había dado.

Solté un jadeo ante una nueva mordida en la curvatura de mi cuello, antes de que sobresaltáramos del susto por unos suaves golpes en la puerta principal del baño cerrado.

Nos detuvimos de golpe, mirándonos con los rostros petrificados por la sorpresa y el miedo. —... ¿Yoongi? —La voz suave y femenina exclamó desde el otro lado, y la sensación fue peor.

La expresión del aludido se tensó mucho más al reconocerla. Era su novia llamándolo en medio de esta mala situación, novia, que justo hoy había dejado de serlo, para ahora ser su esposa.

— ¿Estás aquí? —Forzó la cerradura que no cedió en lo absoluto.

—Ehm... sí, ¡En un momento, Gyori! Algo... algo me cayó mal. —Por la insistencia tuvo que aceptar su presencia, elevando la voz para soltarle aquella mentira piadosa a su esposa.

Lo vi apretar su mandíbula, delatando la tensión y el miedo que sentía. Una pequeña risa se me escapó de los labios, e intenté ahogarla con mi mano.

—SHH... —Murmuró hacía mí con urgencia, pero era más miedo que rudeza.

La mujer dejó de insistir aunque su sombra podía apreciarse debajo de la puerta. —Oh... ¿En serio? —Habló desde el otro lado. Mientras tanto, yo decidí acercarme de nuevo, apoyando ambas manos sobre su pecho amplio, llamando su atención, deslizándolas hacia su abdomen sin romper contacto con su mirada mientras me arrodillaba frente a él.

Él no apartó la mirada de mí, sólo lo vi apretar los labios entre sí, como si una sonrisa pudiera traicionarlo.

—Extrañé mucho verte así... —Susurró.

—Sólo pasó una vez... —respondí, más bajo aún, con simpleza, como si el recuerdo mismo no me emocionara a mí también.

Mis manos siguieron recorriendo la tensión de sus muslos que ya no eran delgados como recordaba, ahora era alguien mucho más musculoso y nunca pensé poder sentir más atracción por el de la que ya sentía, lucía tan dominante apoyando sus manos contra la puerta del cubículo, respirando contenido, atrapado en nuestro vergonzoso juego mientras su esposa estaba al otro lado.

—Iré a buscar una píldora, pero, ¡sal ya! ¡madre está por dar su discurso! —Yoongi elevó su rostro y suspiró con fuerza, como si la insistencia por estar presente en su propia boda la fastidiara. Me reí ante eso.

—Jimin... debo salir ya, sino será demasiado sospechoso. —Decía bajo, mientras sostenía mis antebrazos y me ayudaba a ponerme de pie, obedeciendo sin más.

No iba a protestar. No iba a pedirle a un recién casado que me follara en el baño, ya demasiado había sucedido con jalarme hasta aquí, sin tener idea que acabaríamos besándonos.

—Claro, mejor que salgas ya... —Solté bajo.

Soy Park Jimin... el Wedding planer de mi novio de preparatoria, y contaré cómo acabamos en esta situación.

After Wedding ♡ YoonminStories to obsess over. Discover now