Frecuencia 08

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Las vacaciones habían llegado por fin.

Después de meses de conciertos, entrevistas y vuelos interminables, los ocho integrantes de Stray Kids decidieron hacer algo completamente distinto: desaparecer durante unos días.

Nada de hoteles.
Nada de cámaras.
Nada de interesante,Solo un bosque inmenso, un lago y una vieja zona de campamento abandonada desde hacía años.

-Esto sí son vacaciones -dijo Changbin mientras bajaba las mochilas.

Bang Chan sonrió al ver a los demás discutir sobre quién armaría las tiendas.

Minho ya estaba inspeccionando el lugar con esa expresión tranquila que siempre tenía.

Hyunjin tomaba fotografías del paisaje.

Han no dejaba de bromear.

Felix alimentaba la fogata.

Seungmin observaba un viejo mapa del parque.

Jeongin simplemente disfrutaba el silencio.

Todo parecía perfecto.

Hasta que encontraron la primera señal.

Era un cartel oxidado.

La pintura casi había desaparecido.

Solo podían leerse unas pocas palabras.

"NO RESPONDA SI ESCUCHA SU NOMBRE DESPUÉS DE LAS 2:17 A.M."

Los ocho rieron.

-Seguro alguien quiso asustar turistas.

Bang Chan tomó una foto del letrero antes de seguir caminando.

Nadie volvió a mencionarlo.

...

Esa primera noche fue tranquila.

Hasta exactamente las 2:17 A.M.

Han despertó al escuchar una voz.

-Han...

Era la voz de Bang Chan.

Venía desde el bosque.

Extrañado, salió de la tienda.

Pero Bang Chan seguía dormido.

La voz volvió.

-Han...

Ahora era más cercana.

Más lenta.

Como si algo estuviera aprendiendo a hablar.

Han dio un paso hacia los árboles.

Otro.

Y otro.

Entonces sintió una mano sujetándole el hombro.

Era Minho.

-¿A dónde vas?

Han señaló el bosque.

-Chan me llamó.

Minho miró fijamente la oscuridad.

No había nadie.

Solo árboles.

Y entonces...

Los dos escucharon otra voz.

Esta vez era idéntica a la de Han.

-Minho...

Los dos corrieron de regreso al campamento sin mirar atrás.

A la mañana siguiente decidieron olvidar lo ocurrido.

Hasta que Seungmin encontró una vieja videocámara enterrada cerca del lago.

La batería estaba completamente descargada.

Sin embargo...

Al presionar el botón de reproducir...

El aparato encendió solo.

La grabación mostraba exactamente el mismo campamento.

Las mismas tiendas.

La misma fogata.

Los mismos ocho chicos.

Pero había algo diferente.

La fecha de la grabación era...

Tres días en el futuro.

Y en el video...

Solo aparecían siete.

El último minuto mostraba a todos mirando fijamente hacia el bosque.

Como si alguien los estuviera llamando.

La grabación terminó con una pantalla negra.

Entonces apareció un único mensaje blanco.

"NO DEJEN QUE EL OCTAVO ENTRE AL BOSQUE."

Los ocho se miraron en silencio.

Porque ninguno sabía...

¿Quién era "el octavo"?

Y lo peor...

Todos eran ocho.Minho, sintiendo que la atmósfera se volvía más cargada, decidió llevar su deseo al siguiente nivel. Con una mano firme, comenzó a desabotonar la camisa de Han, sus dedos temblando de anticipación. Cada botón que caía revelaba más de la piel suave y cálida que tanto anhelaba tocar.

-Déjame verte -susurró Minho, su voz rasposa y llena de deseo.

Han, sintiendo la urgencia en la voz de Minho, se dejó llevar. Con un ligero movimiento, se deshizo de la camisa, dejando su torso expuesto ante Minho. La mirada de Minho se intensificó, como si estuviera ante una obra de arte que deseaba explorar.

-Eres perfecto -murmuró, y su voz vibraba con admiración.

Con una mezcla de ternura y deseo, Minho llevó sus manos a la piel de Han, acariciando suavemente su pecho. Cada roce provocaba un gemido involuntario en Han, quien se sentía cada vez más vulnerable, pero también más vivo.

Luego, fue el turno de Minho. Con un toque decidido, comenzó a quitarse su propia camisa, revelando su torso tonificado. Han lo observaba con ojos llenos de deseo, incapaz de contenerse.

-Ahora tú -dijo Minho, acercándose más, su aliento caliente en el rostro de Han.

Con manos temblorosas pero ansiosas, Han comenzó a desabotonar los pantalones de Minho, sintiendo el pulso de la emoción mientras cada prenda caía al suelo. Era un momento de entrega total, donde el deseo se entrelazaba con la intimidad.

Finalmente, estaban allí, expuestos el uno al otro, el aire cargado de tensión y anhelo. Minho, sin poder resistir más, se acercó y lo besó nuevamente, esta vez con una intensidad que prometía llevarlos a un lugar donde solo existían ellos dos.

-Esto es solo el comienzo -susurró Minho entre besos, mientras sus manos seguían explorando la piel sensible de Han.

-Esto es solo el comienzo -susurró Minho entre besos, mientras sus manos seguían explorando la piel sensible de Han

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