Único

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Keonho pensaba que las reglas estaban claras.

O al menos eso se repetía a sí mismo cada vez que Seonghyeon venía a su departamento a las dos de la mañana.

Sin avisar.
Sin pedir perdón.

Simplemente aparecía en la puerta, con la campera mojada por la lluvia y esa sonrisa cansada que a Keonho le desarreglaba el pecho en un segundo.

"Pensé que estabas dormido" Dijo Seonghyeon esa noche, dejándose caer en el sillón como si el lugar fuera suyo.

"Estaba apunto de dormirme" Mintió Keonho.

Siempre mentía.

Porque admitir que llevaba dos horas esperando a ver si él llamaba era darle demasiado poder. Y Seonghyeon ya tenía demasiado.

"Poné algo de música" Pidió Seonghyeon, cerrando los ojos y tirando la cabeza hacia atrás.

Keonho no discutió y conectó el celular.

El ritmo pesado y melancólico de "Casual" empezó a sonar despacio por el ambiente.

Seonghyeon abrió un ojo, mirándolo con una media sonrisa.

"Qué dramático sos"

"Vos me buscás a esta hora. El dramático sos vos"

Seonghyeon se rió en voz baja.

Esa risa rasposa.
Esa risa que a Keonho le daba ganas de acortar la distancia y no soltarlo nunca más.

Las cosas entre ellos no tenían un nombre.

Habían empezado como bromas.
Risas en los pasillos.
Miradas que duraban un par de segundos más de lo normal.

Y después... las noches.

Noches donde terminaban hablando en el piso del cuarto, muy cerca.
Noches donde los roces casuales dejaban de ser casuales.
Noches donde Seonghyeon lo agarraba de la nuca y lo besaba como si el mundo se fuera a terminar al día siguiente, para después, a la mañana, hacer el café y preguntarle si tenía algún plan para el fin de semana como si nada hubiera pasado.

No éramos novios.
Nunca lo habían dicho.

Seonghyeon se encargaba de dejarlo en claro con pequeñas frases sueltas.

"Me gusta cómo nos llevamos, nada complicado."
"Qué lindo no tener dramas con vos."

Y Keonho asentía. Sonreía.
Y se tragaba cada palabra, sintiendo cómo el estómago se le hacía un nudo.

Seonghyeon se acomodó en el sillón y le hizo un espacio a su lado.

No dijo nada. Solo dio unas palmaditas en el almohadón.

Keonho dudó un segundo.
Sabía que debía mantener la distancia. Sabía que cada toque dolía un poco más.

Pero fue igual. Se sentó al lado suyo, y enseguida, Seonghyeon apoyó la cabeza en el hombro de Keonho, respirando hondo.

"Estoy muerto" Murmuró.

"Te dije que no salieras hoy"

"Tenía ganas de verte"

La frase quedó flotando en el aire.
Keonho sintió que el corazón se le salía del pecho.

"Tenía ganas de verte"

Para Seonghyeon probablemente no significaba nada.

Una frase linda. Un comentario tierno entre dos personas que la pasaban bien juntas.

Pero para Keonho era una tortura.

Porque Seonghyeon lo abrazaba por la cintura.
Porque Seonghyeon le buscaba la mano en la oscuridad y entrelazaba sus dedos.
Porque Seonghyeon lo miraba con una devoción que no tenía sentido para alguien que solo quería "algo casual".

"Keonho..."

"¿Qué?"

Seonghyeon levantó la cabeza de su hombro. Estaban a centímetros.
La luz del velador apenas les iluminaba las caras.

Seonghyeon extendió la mano y le corrió un mechón de pelo de la frente a Keonho, despacio, con un cuidado ridículo.

Un cuidado que no le das a un amigo.
Un cuidado que no le das a alguien con quien solo te acostás de vez en cuando.

"A veces me quedo pensando en vos" Dijo Seonghyeon en un murmullo.

Keonho sostuvo la respiración.

"¿Ah sí?"

"Sí"

"¿Y qué pensás?"

Seonghyeon sonrió apenas, pero sus ojos tenían un brillo raro. Asustado.

"Pienso que... me estoy acostumbrando demasiado a esto"

Keonho sintió un choque eléctrico en la espalda.

"¿Y eso es malo?"

"No sé..." Seonghyeon bajó la mirada a los labios de Keonho. "Tal vez"

"¿Por qué?"

"Porque se supone que era fácil"

Y ahí estaba la pared.

La maldita regla invisible que Seonghyeon ponía cada vez que las cosas se ponían demasiado reales.

Keonho sintió una punzada amarga en la garganta.
Tuvo ganas de gritarle.
De decirle que no había nada de "fácil" en cómo se miraban.

Que no era "casual" romperle el corazón semana tras semana.
Que no era "casual" besarlo como si fuera lo único importante en la habitación y al rato pretender que solo eran dos chicos pasando el rato.

Pero no dijo nada de eso.
En lugar de pelear, Keonho inclinó la cabeza.
Y lo besó.

El beso fue despacio al principio.
Un roce dudoso.

Pero Seonghyeon suspiró contra sus labios y el beso se volvió profundo, hambriento, desesperado.

Seon lo agarró de la remera, tirando de él para pegarlo a su cuerpo, como si intentara meterse debajo de su piel. Le acarició la nuca con una presión que hacía temblar a Keonho.

Lo besaba con toda la intensidad del mundo.
Con todo el amor que se negaba a nombrar.

Y Keon le respondía el beso con la misma fuerza, agarrándole la mandíbula, sintiendo el calor de su respiración mezclándose con la suya.

Se amaban en el silencio.
Se destruían en el tacto.

Cuando se separaron para buscar aire, sus frentes quedaron apoyadas la una contra la otra.

Ambos agitados.
Con los ojos cerrados.

"Keonho..." Ssurró Seonghyeon, con la voz rota.

"No digas nada" Lo interrumpió Keonho suavemente.

"Pero..."

"No digas nada, Seonghyeon. Dejalo así"

Porque Keonho sabía que si Seonghyeon hablaba, iba a arruinarlo.

Iba a decir que se estaba volviendo raro.
Iba a decir que no quería confundir las cosas.

Seonghyeon lo miró durante varios segundos en silencio.
Había algo en sus ojos. Algo atrapado, una confesión que no se animaba a salir de su garganta.

Finalmente, Hyeon no dijo nada.
Solo volvió a esconder la cara en el cuello de Keonho, abrazándolo fuerte por la espalda.

Keon le acarició el pelo despacio mientras la canción terminaba de sonar en el parlante.

Cerró los ojos y apretó los dientes.

Se quedó ahí, sosteniendo a la persona que amaba en la oscuridad, sabiendo que a la mañana siguiente Seonghyeon se levantaría, se pondría las zapatillas y le sonreiría desde la puerta antes de irse diciéndole chau.

Como si no hubiera pasado nada.
Como si todo fuera... simplemente casual.

Casual | Keonhyeon Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora