El Reino de la Ciencia llevaba varias semanas disfrutando de una tranquilidad poco habitual.
Las cosechas crecían sin problemas, los hornos funcionaban día y noche y Chrome no había provocado ninguna explosión en casi tres días.
Para Senku, aquello era sospechoso.
-La calma siempre precede a un problema interesante.
Con un pequeño tubo de ensayo entre los dedos, observó cómo un líquido azul cambiaba lentamente de color.
-¿Qué estás investigando ahora, Senku-chan?
La voz melodiosa de Gen apareció detrás de él antes incluso de que el mentalista cruzara la puerta del laboratorio.
Como siempre, llevaba esa sonrisa relajada que hacía imposible saber cuándo hablaba en serio.
Senku ni siquiera levantó la vista.
-No es "ahora". Llevo una semana investigándolo.
-Qué cruel... Pensé que me contabas todo.
-Jamás dije eso.
Gen soltó una risa baja.
Era normal.
La mayoría de las personas consideraban que Senku era demasiado frío para mantener una conversación casual.
Pero Gen había aprendido a interpretar los pequeños detalles.
Cuando Senku respondía inmediatamente significaba que estaba cómodo.
Cuando ignoraba por completo una pregunta, era porque estaba realmente concentrado.
Y cuando empezaba a explicar algo sin que nadie se lo pidiera...
Era porque confiaba en la persona que tenía delante.
-Han aumentado ciertas hormonas en el ambiente.
Gen arqueó una ceja.
-¿Hormonas?
-Ajá.
Senku abrió un cuaderno lleno de fórmulas.
-Los árboles de esta región liberan una concentración de polen distinta a la registrada hace tres meses. Combinada con ciertos minerales del agua genera un compuesto que altera el equilibrio hormonal de alfas y omegas.
Gen dejó de sonreír.
Aquello...
No sonaba precisamente tranquilizador.
-¿Qué clase de alteración?
Senku señaló varios gráficos.
-Los inhibidores naturales del cuerpo parecen perder eficacia.
Silencio.
Por primera vez en varios segundos, Gen no encontró ninguna broma que hacer.
En aquella sociedad, los inhibidores naturales mantenían estables los instintos de alfas y omegas.
Sin ellos...
Los ciclos podían adelantarse.
Los aromas intensificarse.
Las emociones volverse difíciles de controlar.
No era peligroso en sí mismo.
Pero sí podía convertirse en un enorme problema para una aldea donde convivían tantas personas.
-¿Ya se presentaron casos?
Senku asintió.
-Tres.
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LA ECUACIÓN DE LOS INSTINTOS
FanfictionUn raro fenómeno provoca que los inhibidores naturales de los omegas dejen de funcionar durante varios días, Senku decide crear una solución científica antes de que el caos se extienda. Sin embargo, la única persona que insiste en ayudarlo es precis...
