¿Heredero o Lobo?

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Todo el trayecto hasta la habitación fue borroso para Aemma, quien jadeaba y gritaba que la soltaran.

-Aquí - Dinore señaló la habitación y abrió las puertas para que los guardias llevaran a Aemma- ¡Traigan al maestre y a Joahanne! - pidió exaltada mientras ponían a Aemma en la cama.

Cuando los guardias salieron, Aemma se levantó a rastras de la cama e intentó caminar.

-Tengo que salir de aquí - el dolor que sentía era como si la estuvieran desgarrando desde adentro. Tan solo dio un par de pasos cuando las piernas comenzaron a fallarle y terminó de cuclillas.

-Vuelva a la cama, por favor- suplicó Dinore tratando de acercarse, pero ella negó.

-Matará a mi hijo. Tengo que hacerle tiempo a Laisa para que llegue con mi familia-.

Dinore sintió un nudo en el pecho al verla haciendo fuerzas por levantarse y que le resultará imposible por el mismo dolor que sentía.

-No hay tiempo para eso. Por favor, princesa dejeme ayudarla- Aemma sacudió la cabeza mientras lloraba por el dolor-Dejeme al menos ayudarla a que esté menos incomoda - la chica no le dio oportunidad de negarse a Aemma y la ayudó a sacarse el vestido de sirvienta qué la princesa estaba usando.

-¡AHHHHH! - gritó Aemma hasta quedarse sin aire tratando de aguantar el dolor.

Los guardias regresaron entonces acompañados del maestre y la otra chica,.

-¡Ayúdame! - pidió Dinore a Joahanne y entre ambas levantaron a Aemma y la obligaron a quedarse en la cama sosteniendola cada una de un brazo.

-¡No quiero, maestre! ¡POR FAVOR NO! ¡NO ME OBLIGUE A TENER A MI HIJO AQUÍ! - Suplicó la platinada.

-No podemos retrasarlo, princesa. Eso podría poner en riesgo su vida y la del niño -.

-¿Ya fue notificado el rey? -preguntó Joahanne en medio de todo el caos, a lo que Aemma miró a Dinore súplicante.

-Debemos enfocarnos en la princesa ahora - habló Dinore.

-Pero él dijo que debíamos avisarle cuando... -.

-¡PERO AHORA NO PODEMOS DEJARLA SOLA! - gritó alterada Dinore.

-¿Donde está Laisa? ¿Por qué no está aquí? -.

-¡JOHANNE! ¡CONCENTRATE! - Aemma hacia fuerza para tratar de soltarse del agarre de ambas sirvientas, pero ellas tenían más fuerza en ese momento.

-¡No voy a soportar un castigo del rey por ti! ¡Él no lo perdonará! - Johanne soltó el brazo de Aemma y salió de la habitación a buscar a Aegon a la suya.

-¡Detenla! - le pidió Aemma y Johanne tomó el primer objeto afilado que vio en la mesa qué había puesto el maestre y salió corriendo detrás de su compañera.

-¡Demonios, como camina tan rápido! - maldijo para ella misma mientras cruzaba los pasillos acelerando el paso para alcanzarla.

Cuando la alcanzó, Dinore la jaló del brazo y la detuvo.

-¿¡Qué pasa contigo!? - preguntó molesta Johanne, a lo que Dinore respondió empujandola contra la pared y rozandole el cuello con la punta del objeto.

-¡No iras con él! Volverás a ayudar a la princesa o te matare aquí mismo- la chica la miró con confusión, pero aceptó a regañadientes- Si la ayudamos tendremos mejores oportunidades para nuestras familias ¿no lo ves? -.

Ambas regresaron a toda prisa a la habitación, pero en cuanto entraron se llenaron de decepción al ver al patizambo y Aegon observando la cama donde Aemma las veía con los ojos hinchados y la nariz roja.

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