UNA APUESTA
Una apuesta. Solo eso le había faltado a Draco para completar su impecable lista de malas decisiones de vida.
La primera, por supuesto, había sido tener a Jason como mejor amigo, porque desde que lo conoció a los seis años, su existencia había ido en una espiral directa hacia la locura.
Aunque, pensándolo bien, "¿qué era la vida sin un poco de caos?". Con eso mismo se había justificado a los trece años, cuando terminó con el brazo roto tras caerse de un árbol por culpa del pelinegro. En aquel entonces, la expresión horrorizada de su padre le pareció una exageración. Hoy, en cambio, estaba convencido de que Jason lo había arrastrado a cada desvarío posible, y que por alguna razón completamente arbitraria, las consecuencias siempre terminaban cayendo solo sobre él; nada realmente grave o irreversible, al menos hasta ese momento.
Esta vez habían ido a Las Vegas.
Honestamente, Draco debió verlo venir en el mismo instante en que Jason les propuso a los aurores ir allí. La gran mayoría, con un mínimo de sentido común, que al parecer él mismo Draco no poseía, se negó; otros sencillamente no podían costearlo. Así que, al final, el viaje terminó reduciéndose a Blaise, Pansy, los gemelos Weasley invitados por separado, Ron Weasley, Jason y, por extensión de este último, Draco Malfoy.
Draco, que conocía a su amigo mejor que a sí mismo y que ya debería haber aprendido a no seguirle el juego bajo ninguna circunstancia, debió haberse quedado en su laboratorio, como el buen inefable que era.
Pero obviamente eso no fue lo que pasó.
Recordar lo ocurrido la noche anterior era un castigo por sí mismo. Lo único que Draco conseguía reconstruir con claridad era que estaban en un casino junto con todos los demás, y que él y Jason se habían enredado en una apuesta tras otra mientras jugaban, mezclando bebidas muggles con otras del mundo mágico como si aquello fuera la idea del siglo.
Draco nunca había bebido tanto como para terminar con resaca. Mucho menos como para despertar con lagunas mentales.
Y, sin duda, lo peor fue abrir los ojos y encontrarse bañado por una luz cegadora, con el edredón pegado directamente a la piel.
No recordaba haberse ido con nadie a la cama. Aunque, siendo honesto consigo mismo, con la cantidad de alcohol que llevaba encima, tampoco podía descartarlo del todo. Sin embargo, había algo que no terminaba de encajar.
Movió la mano, buscando cualquier rastro de otra persona, y en su lugar se topó con ¿una hoja de papel?
—¿Con quién...?
Se tragó el dolor palpitante en la cabeza y entreabrió los ojos para evaluar exactamente qué tan jodido estaba. Antes de poder leer la nota con claridad, vio primero un anillo en su dedo. Un anillo con una magia extraña y densa.
—No... —murmuró, ya con el horror acumulándosele en el estómago—. ¿Un enlace?
Estaba muerto. No, antes de caer por completo en desgracia, iba a matar a Jason primero, porque era evidente que parte de la culpa era suya. ¿Cómo demonios podía haberse casado borracho? ¿Y cómo era posible que su supuesto mejor amigo no lo hubiera detenido de cometer semejante idiotez?
Luego de un corto momento de pánico, por fin logró enfocar la nota.
Te ves como un ángel durmiendo; voy a estar en el lobby del hotel. Nos vemos ahí cuando despiertes, cariño.
YOU ARE READING
Apuestas
Fanfiction"Te ves como un ángel durmiendo; voy a estar en el lobby del hotel. Nos vemos ahí cuando despiertes, cariño." Una nota misteriosa, un anillo con magia densa y una laguna mental. Draco Malfoy cree que acaba de arruinar su vida amorosa tras una apues...
