¿Hasta dónde eres capaz de llegar por alguien que amas?
Armando nunca ha deseado marcar el límite cuando se trata de Mateo, pero sabe que su relación no puede continuar así.
¿De esos que te hacen querer esconderte en tu cuarto hasta que puedas olvidar todo lo que sucedió? Armando ha tenido varios -últimamente más que antes- pero está seguro de que todos sus días empeoran a partir del año en que cumplió 20.
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27/Julio/2023
Armando no es una persona supersticiosa en ningún sentido de la palabra, pero confía en su instinto más que nada. O al menos eso creía, porque al parecer debe comenzar a seguir su instinto más seguido.
Su día comenzó con él despertando muy temprano, aunque ese día no tenía compromisos hasta las nueve de la mañana. Luego, mientras preparaba su desayuno había sentido un ligero mareo -nada grave, solo algo que no le suele pasar- y finalmente, mientras manejaba a la universidad para el entrenamiento matutino con el equipo, le tocaron todos los semáforos en rojo.
Una parte de él le había sugerido regresar a casa, mandarle un mensaje a su capitán para avisar que estaba enfermo. No le gusta mentir, pero Edson nunca hace demasiadas preguntas, por lo que tampoco se tendría que inventar algo grande. Había dejado a Santiago faltar tres días luego de que el rubio se "enfermara" de una diarrea horrible, aunque todos sabían que el muchacho estaba en Monterrey por un concierto. Las burlas no lo habían dejado en paz una semana entera, pero Santiago no se veía enojado con eso.
Considera esa idea por un largo rato, observando el semáforo con odio, pero al final decide que no debe fingir tener dengue porque va a salir peor, se convence y da ánimo a sí mismo, susurrando que es solo su flojera por no haber dormido bien, y continúa manejando entre las calles de Zapopan.
Es sábado y aún es relativamente temprano, por lo que no le sorprende ver pocas personas en las calles. Él mismo quisiera estar en su casa, envuelto en por lo menos dos mantas mientras ve algún anime en su tablet. Se arrepiente ligeramente de haber salido de su casa sin una sudadera incluso cuando el pronóstico del clima había mencionado frío y lluvias.
Es su culpa por nunca confiar en la señorita del clima luego de esa ocasión en la que salió en short porque "haría calor" solo para terminar empapado de pies a cabeza.
Aparca su carro junto a la que está casi seguro es la camioneta de Rafa Márquez y toma su mochila de entrenamiento con prisa, preparándose mentalmente para el regaño por llegar tarde. Corre hacia los vestidores, casi chocando con una chica del equipo de porristas -lo cual no es nada bueno, porque por algún motivo las porristas lo odian y no duda que ahora lo harán más-, que le grita que es un idiota y tropezando con sus propios pies cuando intenta abrir la puerta.
La puerta rechina de una manera horrible, haciendo que todas las caras de los jugadores del equipo lo volteen a ver con una sonrisa burlona. Pero eso poco le importa, pasea su mirada por el cuarto y suelta un suspiro de alivio cuando no ve a Rafa ni a Edson por ninguna parte. El mayor es buen entrenador y el machín es buen capitán para el equipo, pero su obsesión con el orden y la puntualidad puede llegar a ser un poco agobiante, especialmente en un sábado por la mañana.