A mí nunca me gustaron los nuevos comienzos. Nuevas personas, nuevos maestros, nuevos salones... nunca fueron lo mío. Pero la vida no pregunta si estás listo; simplemente te obliga a seguir adelante.
Eran las seis de la mañana cuando la alarma comenzó a sonar. Abrí los ojos y, de inmediato, los nervios se apoderaron de mí.
"¿Cómo serán mis nuevos compañeros?" Esa pregunta no dejaba de dar vueltas en mi cabeza.
-¡Apresúrate, Luna! -gritó mi mamá desde la cocina
-¡Ya voy! -respondí mientras terminaba de arreglarme.
Respiré hondo frente al espejo.
-Muy bien... veamos cómo me va.
En el colegio
Entré al salón intentando aparentar tranquilidad, aunque por dentro sentía que el corazón me iba a salir del pecho.
Lo primero que noté fue que todos parecían conocerse. Algunos reían, otros platicaban como si llevaran años siendo amigos. Eso solo consiguió ponerme más nerviosa.
"Bueno... supongo que con el tiempo nos iremos conociendo."
Miré alrededor con discreción.
La mayoría parecía amable. Uno que otro tenía cara de haber sido obligado a levantarse tan temprano, pero, en general, el ambiente no estaba nada mal.
Los maestros también se veían buena onda.
Hasta ese momento... todo iba bien
Lo que aún no sabía era que, entre todas esas personas, había alguien que cambiaría mi historia para siempre.
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Bajo La Misma Luna
Non-FictionLuna creyó que el primer amor era para siempre. Durante años guardó esperanzas, silencios y palabras que nunca se atrevió a decir. Entre despedidas, nuevos encuentros y promesas que jamás se cumplieron, descubrirá que a veces el mayor acto de amor n...
