Frío... ¿Frío? Mis pies se hunden lentamente. No tiene caso hacer algo. Eso es... ¿Barro? Esperaba que el final fuera más elegante.
El cielo luce distinto. No hay nubes. Tampoco comprendo qué color es. Estoy rodeado por un pantano verdoso y violáceo. Hay árboles a la orilla con ramas que parecen no seguir ningún orden. Algunas crecen hacia abajo, otras son totalmente horizontales. Se mueven como si tuvieran vida propia y cada tanto desprenden hojas que caen a una velocidad anormal.
El hedor no lo distingo del todo. Hay huesos por todas partes, de humanos, creo. Pero no es un olor a muerte. Es tierra mojada, sábila y, quizás, hojas quemadas. Estoy empezando a sudar, pero no me sofoca.
Evito ver arriba de mí. Hay una apertura circular que desprende una luz similar al ocaso, haciendo visible todo el bosque.
¿Llevo horas aquí? No lo sé. Si no muero asfixiado por el barro, moriré de aburrimiento. Apenas escucho pequeños ruidos provenientes del bosque. Es como estar en un auditorio enorme, sin gente.
Empecé a notar que en esos árboles hay algo, o, mejor dicho, un alguien. Cree que no lo he visto, pero sí. Es increíblemente rápido; pasa de un árbol a otro sin menor esfuerzo. ¿Qué busca?
De pronto, esa figura imponente que llevaba rato acosándome saltó hasta posarse detrás de mí. Volteé para encontrarme con un gigante humanoide y escamoso. Va sin ropa, pero su piel forma una armadura reluciente y grisácea. Es silencioso; si no hubiese volteado no me daría cuenta de que él está aquí. Tampoco emite ningún olor.
—AROHA OLEMÍD ?SALBAH AMOIDI ÉUQ¿ ,ONAMUH —dijo.
—¡¿Qué?!
—OMSIM AROHA ,SALBAH AMOIDI ÉUQ EMID ,ÍS
—Necesitas trabajar esas habilidades para comunicarte... Pero ¿preguntas qué idioma hablo? Naturalmente, español.
—Bien... español... Llevo siglos sin hablarlo. Tendrás innumerables dudas que no planeo suplir. Te hundirás pronto. Y podré disfrutar de un pestín —dijo mientras arrugaba el hocico y mostraba los dientes.
—¿Pestín?
—Sí... Un delicioso pestín de humano.
—Se dice festín —dije, levantando una ceja.
—Es lo mismo... Humano en barro es comida buena —dijo mientras empezó a reír de forma incontrolable.
—Bueno... Pero hazlo rápido, llevo un rato por acá.
Detuvo su risa en seco. Volteó la mirada y empezó a inspeccionarme. Me aburrí del juego y dejé de mirarle. Sentí cómo removía su cola por el suelo, caminaba en círculos y cada tanto golpeaba la tierra.
Finalmente, se detuvo. Se acercó más de lo que me suele agradar. ¿Acaso no sabe de espacio personal? Fijó su mirada en mí. Estuvo así unos diez minutos, creo haber contado. El barro ahora me llegaba a la pantorrilla.
—Oye, humano... No, no... Mejor no. No me interesa.
Dio un salto y regresó al bosque.
«Esto es absurdo», pensé.
Mis brazos están entumecidos y rojizos. ¿Ahora puedo bailar hula? Resuena en mi mente el mar, un ukelele y los suaves acordes de una guitarra. Paz. Ahora que lo pienso... ¿Cómo llegué aquí? Estaba en Hawái cuando...
Un estruendo irrumpió a mi lado. Fuegos, polvo y viento me rodearon. El lagarto había vuelto. Ahora lleva una máscara de color rojo y pómulos sobresalientes con pequeños agujeros donde deberían ir los ojos. Largas cadenas cubren sus brazos y torso.
—!ODEIM ED EREUM¡
—¡Por Dios! Sí eres tú. ¿Dónde sacaste ese traje tan impresionante?
—No, humano... No soy yo. Soy un ser creado para comer todo lo que caiga en el pantano... Ahora admítelo... Estás muerto de miedo —dijo mientras dejó caer la máscara que rápidamente recogió. Giró sobre sí mismo e intentó acomodarse la máscara dos o tres veces. —¿De eso se trata? Solo devora mi alma y ya. No juegues tanto. Mira mis brazos, completamente dormidos.
—¿Alma? No... No. Los humanos tienen inventos muy raros... Varios dijeron eso del alma, pero yo no tengo idea de qué es. Te exijo que indiques dónde está tu alma, humano.
—Bueno... Es algo que está en todo mi cuerpo. Es quien soy.
—Así que, alma es toda tu carne... Delicioso.
—Yo no diría eso.
—Da igual, humano. Ahora estás aterrado... Sí... Lo veo en tus oídos.
—¿Oídos? —suspiré—. Da igual, ¿sí? Solo termina con todo. Por favor.
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El lugar más aterrador
Fantasía"El lugar más aterrador" es una fábula existencial con tintes de fantasía oscura, donde un humano atrapado en un pantano conversa con una criatura ancestral incapaz de comprender por qué su presa no le teme a la muerte. A través de ese diálogo, ambo...
