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Los Días Con Ellas I

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Imperio de Tharisster – Palacio Imperial

Los primeros rayos del sol comenzaban a iluminar los corredores del Palacio Imperial. El viento matutino se colaba por los altos ventanales moviendo suavemente las cortinas de seda.

El ruido vivo de los trabajadores del palacio empezando sus rutinas contrastaba con el lugar más importante del palacio.

La Sala del Trono permanecía en absoluto silencio.

Solo la voz de los nobles rompía aquella calma mientras exponían los informes de sus respectivos feudos.

Anne Von Tharisster escuchaba desde el Trono Imperial.

Su expresión se mantenía serena, atenta a cada palabra que le dirigían sus siervos.

—Los tributos del distrito occidental superaron las expectativas de este año, Su Majestad.

Anne asintió levemente.

Otro noble dio un paso al frente.

—Las obras del nuevo camino avanzan conforme al calendario establecido.

Un nuevo asentimiento.

Un nuevo informe.

Todo era escuchado con paciencia.

Las audiencias continuaron durante horas.

Más tarde...

En el patio de entrenamiento mágico, Anne concentraba su maná en el círculo de tiza mientras Nitra observaba cada uno de sus movimientos.

—Otra vez.

La emperatriz respiró hondo y volvió a ejecutar la secuencia.

A unos metros, Leah practicaba el control de su maná bajo la supervisión de la duquesa.

—No desperdicies energía.

Leah corrigió inmediatamente su postura.

El entrenamiento continuó hasta que el sol llegó a su cenit.

Poco después...

La Guardia Imperial permanecía en formación.

Anne caminó frente a ellos.

—Comiencen.

El estruendo de las armas llenó el campo de entrenamiento.

La emperatriz corregía posiciones, respondía preguntas y supervisaba cada ejercicio con la misma atención que dedicaba a los asuntos del Imperio.

Cuando por fin abandonó el patio... su jornada todavía estaba lejos de terminar.

Caminaba por los pasillos del palacio cuando Luna apareció a su lado como una sombra.

—Ha llegado correspondencia.

Anne volvió ligeramente el rostro.

—¿Qué tenemos?

—Solicitan un incremento de fondos para reforzar las defensas de Trenvalis.

Anne guardó silencio unos segundos.

—Lo revisaré.

Luna continuó caminando a su lado.

—También llegó una petición desde Elbrunn.

Anne la miró de reojo.

—El vizconde solicita autorización para adquirir esclavos destinados a las minas, quiere prisioneros de Maison du Repos.

La emperatriz no respondió de inmediato.

Su mirada permaneció fija al frente mientras seguía caminando por el largo pasillo del palacio.

REENCARNE COMO EL CONSORTE BASURA DE LA EMPERATRIZ - Vol. 2.5Stories to obsess over. Discover now