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Ryu Minseok era un omega de diecinueve años cuando perdió todo lo que tenia, su madre murió al dar a luz a su hermano y su padre fue muriendo poco a poco por el vínculo que lo unía a su madre.

Cuando un omega y un alfa destinados se vinculaban y la vida de alguna de los dos terminaba el otro moría a poco a poco, por falta de renovación del vínculo.

Y eso fue exactamente lo que paso con sus padres.

Se habían conocido por un amigo en común, fue de inmediato, el destello que se hizo presente en sus miradas fue suficiente para hacerlos entender que sus vidas se iban a unir para siempre.

Se conocieron poco a poco hasta que un par de años después se casaron, unieron sus vidas para siempre y un año después nació el pequeño Minseok.

Fueron dieciocho años de vivir con tranquilidad y felicidad, donde Minseok era el mundo de sus padres, donde el vio como se seguían amando con cada día que pasaba.

Y eso le hizo querer una historia de amor así como la de sus padres, a sus dieciocho después de graduarse de la preparatoria y estando a punto de entrar a la universidad se entero que su madre estaba embarazada.

Y aunque estaban emocionados los tres no todo en la vida era bueno, y tuvo que detener sus planes de ingresar a una nueva etapa educativa por cuidar a su adorada madre, no se quejaba en realidad estaba feliz de poder hacerlo por que tampoco era que Minseok sabía que haría con su vida y si estaba tomando las decisiones correctas y por eso la pausa era la mejor opción.

La cuido como si fuera un médico profesional, siempre que su madre necesitaba algo ahí estaba el ¿Quién diría que la última vez que estarían felices los ttes fue en el cumpleaños de Minseok?

Recuerda haber llegado ese día con medicamentos de su madre y entonces lo recibieron con un bonito pastel y esas hermosas sonrisas que Minseok guardaría para siempre en su mente.

Comieron comida y pastel, platicaron hasta tarde, rieron como nunca, ese fue el día más feliz que tuvo después de tanto tiempo.

Poco tiempo después a inicios de año cuatro meses después de que Minseok cumpliera los diecinueve nació su hermanita.

Pero ¿Quién le decía a Minseok que el mismo día que nació su hermana sería exactamente el día en que murió su madre? El embarazo se complicó y entonces los médicos solo pudieron salvar a la pequeña.

Nadie lo preparo para eso, cuido a su madre por nueve meses con la esperanza de verla a ella criar a su hermanita, de volver a casa y ser una familia de cuatro, pero entonces volvieron siendo una familia de tres con una bebé que necesitaba a su madre y una caja llena de cenizas y próximamente siendo solamente el y la pequeña Minji.

Su padre se fue apagando poco a poco, al principio cuidaba de la niña cuando regresaba del trabajo, se notaba enfermo, Minseok pensó que era solo la depresión de perder a su alma gemela y no lo juzgaba por que el estaba tan triste por perder a su madre que en las noches las lágrimas habían dejado de salir.

Intentaba ser fuerte por su padre, por su hermanita, pero era un omega sentía mucho más la pérdida qué un alfa y a decir verdad estaba aterrado.

Tenía miedo de encontrar a su alfa y que la historia con sus padres se repitiera o en el peor de los casos que pasara algo similar, tenía mucho miedo de ser omega.

Y entonces un día su padre no despertó, lo movió una y otra vez pero no había movimiento, por primera vez en tres meses se permitió llorar y gritar, rogarle a su padre que despertará pero eso no pasó.

Y unos días después regreso a casa solo con una niña de tres meses en sus brazos qué no tenía idea de absolutamente nada y solo podía sonreirle.

Sus tíos le dijeron que si necesitaba ayuda ellos estarían encantados de ayudarle, les agradeció pero a decir verdad sus padres no los habían dejado desamparados, la casa era suya y eran una familia estable, tenía el dinero suficiente para no trabajar hasta que su hermana tuviera cuatro años.

Y estaba agradecido con ello, eran un omega de diecinueve años que había dependido de sus padres y una bebé recién nacida que era muy risueña, estaba solo, pero tenía a su hermanita por la que tenía que seguir adelante.

No había tenido amigos, siempre estuvo solo, nadie se acercaba a él por ser un niño mimado y eso por las noches le dolía en el alma, la soledad.

Mientras la bebé dormía tranquilamente después de comer el lloraba en su cama, sollozaba bajito para no despertarla y se sentía terrible, todos los días extrañaba a sus padres.

Cuando menos lo pensó su hermanita, la pequeña Minji ya tenía seis meses, medio año donde lloraba por las noches y sobrevivía por las mañanas y tardes.

Donde la bebé lloraba y reía y le daba alegrías, donde en lugar de sentirla su hermana la sentía su hija, era su pequela y la cuidaría con todo lo que tenía.

Su tía le había dicho que ya era momento que retomará su vida, incluso si era difícil, le advirtió que el dinero que le habían dejado sus padres se terminaría tarde o temprano y el tenía que cuidar a su hermana y a él y lo mejor era que tuviera una carrera.

Aceptó pero no en ese momento, dijo que esperaría pacientemente a que su hermanita cumpliera un año y pasara cualquier peligro y le pediría ayuda a esa tía para cuidarla mientras el iba a la universidad.

Se momento como todo "padre" orgulloso estaba camino con su pequeña a una cafetería para comprarle un pequeño pastel por sus seis meses de vida.

-¿Qué sabor te gustará mi pequeña Minji?

Cafetería - FakeriaStories to obsess over. Discover now